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Un día como hoy, hace un año, mi hermano de 30 años de edad (Hernán Moisés Jiménez) falleció en un accidente de tránsito.

Cuando pienso en lo difícil que me fue manejar ese día y en la ausencia de mi hermano todo este año, siento una fuerte tristeza. Es como si una parte de mi cuerpo ha sido amputada. Me duele su ausencia, me hace falta mi hermano.

Pero por otro lado, le doy gracias a Dios por su obra en la vida de mi hermano, y especialmente por como se le reveló en los últimos 2 meses antes de su muerte.

Aunque ni yo, ni mi madre, ni mis hermanas, ni el resto de mi familia sabía que Moisés fallecería ese domingo en la tarde del 11 de Mayo del 2014, Dios si lo sabia, y había estado trabajando en la vida de mi hermano con fines de revelarse a su vida para salvación.

Así como Dios había determinado cual sería el día de salvación del ladrón en la cruz de Lucas 23:42-43, pienso que así mismo Dios había determinado la hora de salvación de mi hermano.

La Biblia nos dice en el libro de los Hechos capítulo 17 y versos del 26 al 27, que Dios ha establecido los tiempos y los límites en los que cada ser humano existirá en la tierra. Es decir, Dios ha determinado en que familia, país, cultura y época de la historia humana cada uno de nosotros existirá, con el fin de que cada uno de nosotros le busquemos.

Dios había determinado que Moisés naciera en la República Dominicana y específicamente dentro de mi familia el 23 de Agosto del 1983, y que tuviera la oportunidad de escuchar el evangelio de Jesucristo de manera clara en los últimos dos meses de su vida; especialmente 5 días antes de partir, cuando el y yo, sentados en la mesa del comedor de mi hogar, conversáramos sobre quien era Jesús y que significaba creer en el de acuerdo a la Biblia.

Moisés me hace falta, y el dolor de su ausencia es profundo dentro mi ser. Pero por otro lado, tengo la alegría de saber que el Dios creador del mundo y de todo lo que existe le amó mas que yo o cualquier miembro de mi familia lo pudo amar, y que lo hizo de tal manera que se encarnó en cuerpo de hombre para venir a morir en un una cruz inmerecida por causa de nuestros pecados, y que luego determinó, no solo el día, hora y lugar donde Moisés habría de nacer, sino también el día, la hora y el lugar donde Moisés debía escuchar el mensaje de las buenas nuevas de salvación de Jesucristo para salvación de su alma.

Moisés me seguirá haciendo falta mucho tiempo hasta ese día en que ambos nos encontraremos de nuevo en la gloria de nuestro Señor, pero estaré toda mi vida agradecido a Jesucristo por haberse revelado a su vida en el momento que Moises mas lo necesitó, justamente antes de morir.

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Moises (lado izquierdo) y yo en el día de su graduación de la universidad. Marzo 2009,

Aún recuerdo esos días en el mes de Julio del año 2006 cuando mi padre fue diagnosticado con cáncer en el estómago. Recuerdo aquel día cuando me dio la noticia por teléfono y que le pregunte:

- ¿Es peligroso?

Y recuerdo su irritada respuesta a mi tan estúpida pregunta:

- ¡Claro que es peligroso!, ¡es cáncer!

Era mi ignorante pregunta al tema del cáncer. Nunca lo había visto atacar a alguien tan cercano a mí.

Recuerdo el e-mail que días después recibí desde los Estados Unidos donde la esposa de mi padre nos informaba que el cáncer había hecho metástasis a los pulmones, y que ya no existía la posibilidad de operarlo. Los médicos le daban de 6 a 9 meses de vida, y de someterse a quimioterapia, podría llegar hasta 12 meses.

También recuerdo la inmensa cantidad de consejos que recibimos en ese tiempo, tanto de personas cristianas como de no cristianas, con el fin de ayudarnos a encontrar la solución al padecimiento de mi padre.

Las personas que no eran cristianas nos decían que la solución a la enfermedad de mi padre se encontraba en su mente, por lo que si él lograba producir una cantidad determinada de pensamientos positivos, erradicaba toda negatividad de su mente, y se visualizaba con un cuerpo sano, el encontraría su sanidad.

En un momento le enviaron a mi padre un video titulado “The Secret” (El Secreto), el cual enseñaba sobre la “Ley de la Atracción”, la cual establece que los seres humanos podemos determinar nuestro propio destino por medio de la manipulación de nuestros pensamientos y emociones. Es decir, que si pensamos en sanidad, prosperidad y felicidad, eso atraeremos a nuestras vidas. Pero que si por el contrario nuestros pensamientos son negativos, atraeremos solo problemas, malestares y enfermedades. Pero esta enseñanza, proveniente de una ideología panteísta, es contraria a las enseñanzas de la Biblia, ya que niega la existencia de un Dios personal y soberano, quien creó y sostiene con el poder de su Palabra todo el universo, mientras postula que el universo, la naturaleza y Dios son una misma cosa, y nosotros somos una extensión de esa energía o fuerza universal, la cual podemos manipular a nuestro gusto.

Pero lo que recuerdo con más dolor de ese tiempo, fueron los consejos que recibimos de nuestros hermanos cristianos, quienes en su mayoría, nos presentaron la misma solución que nos daban los no creyentes, solo que en vez de llamarle “Ley de Atracción” o “Pensamiento Positivo”, utilizaron un término más spiritual; “Fe”.

Obviamente la fe no es mala. Los cristianos somos personas justificadas por la “fe” en el Señor Jesucristo y en su sacrificio en la cruz, y cada día caminamos en este mundo como si fuéramos peregrinos y extranjeros en el, creyendo por “fe” la promesa de que Dios nos ha preparado una morada celestial donde viviremos con el por toda la eternidad luego de que partamos de esta tierra. Pero una cosa es tener “Fe” como una esperanza sometida a la voluntad de Dios, y otra cosa es tener “Fe” como una fórmula con la cual podemos manipular el universo. Hay una diferencia fundamental entre estos dos tipos de “Fe”. Una está basada en Dios mismo, su soberana voluntad para nuestras vidas y la otra está basada en nosotros mismos y en nuestros propios beneficios.

El momento más doloroso en todo este proceso fue cuando un amigo muy cercano a mí me hizo la siguiente pregunta mientras conversábamos sobre la situación de mi papá:

- ¿Cuidado si tú papa no se ha sanado porque no le has creído a Dios lo suficiente para su sanación?

Por unos minutos sentí que toda mi fe en Dios se venía abajo, mientras de pronto, varias preguntas comenzaron a bombardear mi cabeza:

- ¿Qué tal si la enfermedad de mi papá es producto de mi falta de fe?

- ¿Qué tal si Dios no lo ha sanado porque yo no he creído en su sanación lo suficiente?

- ¿Qué tal si mi papá sigue enfermo y camino a su muerte física, porque él mismo no ha tenido una fe digna de que Dios la conteste?

- ¿Qué tal si la sanidad de mi papá depende de mí?

Y entonces, cuando me encontraba luchando con estas preguntas, tres versículos de la carta de Pablo a los Romanos vinieron a mi memoria:

“De la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. No sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Y Aquél que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque El intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios. Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a Su propósito.”

Romanos 8:26-28 (NBLH)

Estos versos me recordaron que los hijos de Dios ciertamente no sabemos orar como debiéramos. Es decir, que por más fina, bonita, espiritual o autoritativa que suene nuestra oración, seguimos sin saber orar la voluntad perfecta de Dios para nosotros, y por tal motivo, el Espíritu Santo tiene que socorrernos en nuestra debilidad intercediendo por nosotros con gemidos indecibles.

Fíjese que el texto no dice que quien nos ayuda intercediendo por nosotros es una ángel, o un ser humano, o un santo de la antigüedad, o la madre de Jesús. No, es Dios Espíritu Santo, la tercera persona de la trinidad, quien intercede por nosotros a Dios Padre. Y esto tiene un valor monumental a la hora de considerar quien es nuestro intercesor allá en los cielos. (Esta obra del Espíritu Santo va paralela a la obra de intercesión del Señor Jesús como sumo sacerdote a favor de los creyentes (He. 2:17,18; 4:14-16; 7:24-26)).

Pero no solo recibí paz al reconocer mis limitaciones a la hora de orar y creerle a Dios, y de saber quien es que está en mi auxilio en el momento que presento mis peticiones en oración a Dios, sino que también fui reconfortado al ser recordado que los propósitos de Dios, aún yo no nos los entienda y signifiquen tiempos de dolor y de aflicción para mi vida, Dios promete en su Palabra, que los usará para nuestro bien.

Los comentaristas de la Biblia Plenitud comentan lo siguiente sobre esta realidad:

“Aun en las dificultades y el sufrimiento, aún en la más amarga desilusión, aun cuando maltratados, los cristianos deben saber que Dios obra en medio de esas situaciones; para que se cumplan sus buenos propósitos en sus hijos. Puede que Dios cambie o no la situación directamente, pero aún si se mantiene difícil, Dios garantiza buenos resultados al final, inclusive una mayor madurez a quienes conforme a su propósito son llamados.”

Biblia Plenitud, Editorial Caribe (2004), p. 1460

El verdadero “Secreto” de la vida no se encuentra en poder alinear nuestros pensamientos y emociones de forma positiva, ni tampoco en poseer una fe invulnerable que nunca dude de los propósitos de Dios para nuestras vidas. El secreto de la vida se encuentra en reconocer que Dios está en control y tiene un perfecto y soberano plan para nuestras vidas, con el cual él nos moldeará hasta hacernos semejantes a su hijo y prepararnos para nuestra estancia eterna con el.

Mi padre partió con el Señor en la mañana del domingo 19 de agosto del año 2007, y ciertamente aún me hace mucha falta. Hay cosas que quisiera compartir con él sobre mi familia, mi negocio y de mi relación con Dios, y no puedo hacerlo. Pero tengo la paz y la tranquilidad de saber que Dios, en su soberana y hermosa voluntad, decidió llevárselo a un mejor lugar, a donde un día nuevamente me encontraré con el, y esta vez será para toda la eternidad.

“Y esta es la confianza que tenemos delante de El, que si pedimos cualquier cosa conforme a su voluntad, El nos oye” 1 Juan 5:14

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Muchas felicidades en tu cumpleaños #2 Inés Gabriela.

Te amamos mucho y le agradecemos a Dios por permitirnos disfrutar del cariño que nos expresas por medio de tus besos, abrazos y demás expresiones de amor, que de manera tan constante otorgas hacia nosotros.

Oro a Dios que te dé el discernimiento para conocerle a EL, y que en tu niñez, como en tu adolescencia y adultez, le tengas a EL siempre presente como la persona mas importante de tu vida, tu Señor y Guía.

Con mucho cariño,

Tu Papá.

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Hoy vi a mi Papá,

Cuando en la recepción de las oficinas de un cliente el encargado de seguridad me preguntó mi nombre y les contesté: “Pedro Jiménez”

Hoy vi a mi Papá,

Cuando al tomar el ascensor me miré al espejó y noté cuanto me parezco a él.

Hoy vi a mi Papá,

Cuando me encontraba reunido con un cliente para un proyecto de consultoría, y recordé que me dedico a lo mismo que hacia mi padre en sus últimos años de vida: “Asesorar a otros en cómo administrar sus negocios”.

Ya han pasado 4 años de su partida, y aún siento que fue ayer que se marchó.

Pero aún lo veo en mi vida.

Lo veo en mis gestos y en los gestos de mis hijos.

Lo veo en mis enojos y en mis alegrías.

Lo veo en mis acciones y reacciones.

Lo veo en mi forma de hablar y en las cosas que digo (y repito).

Lo veo en mi forma de trabajar, y en mi forma de decir la verdad a pesar del costo que el decirlas conllevará.

Lo veo en la forma de caminar de mi hijo.

Lo veo en la personalidad de mi hija.

Lo veo en mis indignaciones a las injustica.

Papi: ya han pasado 4 años de tu partida con el Señor. Pero un día, no muy lejano a los ojos de Dios, estaremos reunidos nuevamente, y esta vez será para siempre.

Mientras tanto, te sigo viendo en mi vida…

Papi y yo en casa viendo MLB Playoff 7-10-02

En el día de hoy le doy gracias a Dios por permitirme el honor de ser padre.

FELIZ DÍA DE LOS PADRES!

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imageHoy mi padre cumple 3 años de su partida con el Señor, y en este día, como cada año desde su muerte, me gusta tomar un tiempo para escribir sobre algunas de las experiencias que tuve con el previas a su partida, y como Dios milagrosamente salvó su alma. Es por esto que en este día quiero tomar un tiempo para escribir un poco sobre nuestra cita con el diablo.

En el proceso de la enfermedad de mi padre, muchas personas de distintas afiliaciones religiosas se acercaron para orar por él. Fueron muchas las personas que mostraron su interés y aprecio a mi padre en estos días tan dolorosos para él y para nosotros, por lo que siempre agradecimos los gestos de aprecio y apoyo que recibimos.

Pero una de las invitaciones de oración que recibimos, resultó ser de una fuente muy especial. No especial en el sentido de alegría, sino en lo raro y sorpresiva que fue para nosotros dicha experiencia.

Un joven que conocía de la gravedad del cáncer de mi padre, le invitó a que asistiera a un culto donde se reunía regularmente el grupo religioso al cual pertenecía, y donde le aseguraba que su líder era un mensajero de Dios con un don de sanación, aún para las enfermedades incurables para la ciencia médica.

Al no identificarse a que grupo religioso pertenecía, mi padre me pidió que le acompañara.

Yo preveía algo oculto, quizás brujería, pero no podía dejar ir solo a mi padre, quien en ese momento aún no conocía a Jesús. Algunas personas que sabían de la invitación que nos habían hecho me aconsejaron a no asistir a la misma, ya que según ellos yo podría recibir alguna influencia demoníaca, o quizás hasta ser poseído por un demonio, pero como en la Biblia nunca había visto un caso de una persona nacida de nuevo y llena del Espíritu Santo, ser poseída por un demonio, descarté tales consejos y decidí asistir a la invitación acompañando a mi padre.

Entonces, el día y la hora acordadas, tomé mi Biblia e iniciamos el viaje.

Mientras nos acercábamos a nuestro destino, sentía alivio en algunos momentos cuando en el camino nos encontrábamos con alguna iglesia católica o evangélica, pensando que allí se encontraba el servicio religioso, pero este alivio se marchaba cuando seguíamos y pasábamos de alto estos lugares. Fue entonces cuando llegamos a un edificio de apartamentos, de algunos 3 o 4 pisos de alto, ubicado en un sector de clase baja de nuestro país. Subimos las escaleras y al llegar al segundo piso, entramos al lugar más espantoso que había presenciado en mi vida.

No, no tenía sapos y lagartos disecados en las paredes, ni tampoco conejos o ratones siendo sacrificados, ni mucho menos una olla gigante donde mezclaban uñas y lenguas de animales para crear una posición mágica. Pero lo que si tenían, eran mas de 90 fotos distribuidas en todas las paredes del lugar, y de distintos tamaños, de un hombre a quien ellos consideraban una reencarnación divina, mientras un grupo de jóvenes, niños y adultos, meditaban, cantaban, bailaban y rezaban, repitiendo las palabras recitabas por este hombre, que también se encontraba hablando en la televisión.

¿Quién era ese personaje que se encontraba en más de 90 cuadros en el lugar donde estábamos, y que dirigía el culto a distancia a través de un video en VHS que se veía en la TV? (Por cierto, había un cuadro con una foto de Jesús en un lado del salón, y sino mal recuerdo, otra de María en otro lado).

El personaje en cuestión era Sai Baba. Un gurú de la india (bastante feo por cierto), que se considera la reencarnación de un dios hindú, y que sus seguidores proclaman tiene poderes sobrenaturales que incluye transportarse a varios lugares al mismo tiempo, y sanar enfermedades incurables.

De acuerdo a Wikipedia, existen más de 1,200 centros de meditación de Sai Baba en más de 114 países del mundo, y se estima que sus seguidores se aproximan a los 100 millones.

Algunas de las razones por las que Sai Baba tiene tantos seguidores, es porque estos centros de meditación no exigen compromisos de los miembros (van y vienen cuando quieren), y hacen mucha ayuda social desinteresada.

Para mí fue toda una sorpresa ver jóvenes y adultos dominicanos envueltos en esta secta.

¿Cómo pueden estas personas llegar tan bajo de poner su fe en un hombre que es como ellos mismos, de carne y hueso? (y feo por cierto!).

¿Cómo podemos arrodillarnos ante un ente similar a nosotros en necesidades y dependencias, para poner nuestras esperanzas en él?

Sino mal recuerdo, hace un tiempo escuché un sermón o leí un artículo donde se hacía referencia a Tal Brooke y su encuentro con Sai Baba (el mismo está descrito en su libro Avatar of Night), donde Tal Brooke hablaba de cuan sorprendido quedó cuando conoció a Sai Baba por primera vez, y este, sin conocerle, le hablo cosas de su vida. Pero como luego Brooke renunció a dicha secta, porque el vacío que sentía en su interior, seguía igual que antes de conocer a Sai Baba, y no fue hasta que conoció a Jesucristo que su vida se sintió completa.

Pero volviendo a nuestra historia, cuando llegamos al lugar, nos llevaron inmediatamente a saludar al líder del centro Sai Baba local. Este hombre nos saludó con una sonrisa, nos extendió la mano a cada uno de nosotros, y nos pidió que esperáramos sentados un rato.

Yo no sé qué pasó, pero el hombre nunca volvió. Se apartó unos minutos supuestamente a darse un baño, y nunca lo volvimos a ver. Yo no sé si fue que se encontró con mucho tránsito de regreso al lugar, o si se atemorizó del tamaño de mi biblia, y sabía que no solo le predicaría con ella sino que hasta le daría con ella si tocaba a mi papa. Pero algo pasó que nunca lo volvimos a ver. Yo pienso que fue Dios mismo que impidió que el volviera al lugar.

Luego de esperar algunos 60 o 90 minutos (para mi fueron años rodeados de fotos de un hombre sumamente feo!), mi padre decidió que no esperaría más e iniciamos nuestra viaje de regreso a la casa.

Minutos después, mientras conducía el vehículo de mi padre, tenía una incógnita que presentarle, y le pregunte:

- Papi, ¿qué tal si mañana aparece un hombre que tiene el poder de sanarte de este cáncer, pero te das cuenta que el mismo no obra de parte de Dios, te dejarías sanar...?

Mi padre no me dejo terminar mi pregunta, cuando me contestó:

- Ya lo he pensado Alex, y la respuesta es No.

Días después el hombre le envió un mensaje a mi padre, diciéndole que estaba dispuesto a visitarlo en su hogar, pero mi padre se negó a recibirlo (cumpliendo así su palabra).

Es probable que en la vida nos encontremos con personas que hagan milagros sobrenaturales delante de nuestros ojos, que sanen cáncer, conviertan palos en serpientes, o produzcan paz en medio de guerras, pero tengamos presente que esto solo traerá una satisfacción a una necesidad temporal, pero nunca curarán el pecado de nuestro corazón, ni tampoco nos abrirán el camino a la vida eterna con Dios.

Nuestra sociedad está tan enfocada en el ahora, que estamos dispuestos a sacrificar nuestra eternidad por un plato de estofado que satisfaga nuestra hambre actual, y no nos damos cuenta, que el mismo vacío que sentimos, aun satisfaciendo nuestros apetitos y deseos, es la señal de que nuestro ser jamás estará completo hasta que no rindamos nuestra vida por completo al señorio de Cristo y dejemos que él nos llene con su presencia.

Existen muchas religiones en el mundo, y muchos dioses creados por los hombres, pero solo un Dios verdadero y un solo camino para llegar a él. Jesús.

Mi padre nunca encontró cura a su enfermedad en este mundo, pero encontró la entrada al reino de Dios al entregar su vida a Cristo la noche antes de fallecer.

“Bien sabemos que en este mundo vivimos como en una tienda de campaña que un día será destruida. Pero en el cielo tenemos una casa permanente, construida por Dios y no por humanos. Mientras vivimos en este mundo, suspiramos por la casa donde viviremos para siempre. Sabemos que, cuando estemos allí, estaremos bien protegidos. Mientras vivimos en esta tienda de campaña que es nuestro cuerpo, nos sentimos muy tristes y cansados. Y no es que no queramos morir. Más bien, quisiéramos que nuestros cuerpos fueran transformados, y que lo que ha de morir se cambie por lo que vivirá para siempre. Dios nos preparó para ese cambio, y como prueba de que así lo hará nos dio el Espíritu Santo.

Por eso estamos siempre alegres. Sabemos que, mientras vivamos en este cuerpo, estaremos lejos del Señor. Pero aunque no lo podamos ver, confiamos en él. No nos sentimos tristes, aunque preferiríamos dejar este cuerpo para ir a vivir con el Señor. Por eso tratamos de obedecerlo, ya sea en esta vida o en la otra. Porque todos nosotros vamos a tener que presentarnos delante de Cristo, que es nuestro juez. Él juzgará lo que hicimos mientras vivíamos en este cuerpo, y decidirá si merecemos que nos premie o nos castigue.”

2 Corintios 5: 1-10 (Traducción en lenguaje actual)

Nací un día como hoy hace 35 años.

No recuerdo el día de mi nacimiento. Tampoco recuerdo como fue mi estadía los 9 meses que estuve en la barriga de mi mamá. Mucho menos recuerdo el día que elegí nacer y la familia a la cual pertenecería (porque obviamente esto no dependía de mí).

Algunos de los recuerdos más lejanos y borrosos que poseo se remontan a la edad aproximada de 3 a 5 años. Recuerdo algunos paseos con mis padres, una sesión de fotos con mi madre, mi primera escuela (Los Angelitos) y la primera niña de la cual me enamoré (su papá trabajaba en una tienda de zapatos llamada El Encanto).

Hoy día, al analizar mis 35 años de vida, tengo un sentimiento de plenitud inmenso. Esta plenitud y sentido de felicidad no es producto de la propiedad en la que vivo, el carro que manejo, ni de la carrera a la que me dedico. Tampoco es el resultado de mi relación con mi esposa, ni de los tres preciosos hijos que tengo. Todo esto es bueno (¡claro que sí!), pero nada de eso ha producido la sensación de totalidad, llenura y gozo que hoy en día tengo en mi vida.

La sensación de plenitud que hoy tengo inició a mis 12 años de edad. Recuerdo aquel día cuando todo cambio. Fue un día lluvioso entre los meses de Octubre y Noviembre del año 1987. Ese día conocí a la persona que cambiaría por completo y para siempre mi vida con decirme solamente una palabra: “Sígueme”.

Aún no entiendo como hay personas que rechazan la existencia de Jesucristo. ¿Cómo critican a quien no han conocido? ¿Cómo niegan a Aquel que vino a este mundo con un solo propósito: Dar su vida por nuestros pecados para rescatarnos de este mundo malvado (Gálatas 1:4)? ¿Cómo rechazan a aquel cuyo único objetivo es rescatarnos de nosotros mismos?

No sé que me espera en la vida en los próximos 35 años (si a Dios le place que viva esos años más). Pero de una cosa si estoy seguro, y es que venga tristeza o alegría, abundancia o escases, éxitos o fracasos, el sentir de plenitud, totalidad y contentamiento de mi vida no se irá, porque aquel que me llamó ha prometido estar conmigo hasta el final (Mateo 28:20).

Hoy, al cumplirse 10 años de nuestro matrimonio, quiero expresarte 10 razones por las que hoy te amo más que en aquel 15 de Abril del año 2000:

1. Por el ejemplo que eres para nuestros hijos.

2. Por la pasión que compartimos por gastarnos en alcanzar las almas para Cristo.

3. Por tu pelo, la forma como te ríes, tu cadera, y por como disfrutas comer.

4. Por tu entrega sin reservas a Dios y tú anhelo de ser una mujer santa, a la imagen de Cristo.

5. Por tu dedicación a la crianza de nuestros hijos.

6. Por tu confianza puesta plenamente en la providencia de nuestro Dios.

7. Por creer en mí y apoyarme sin reservas en el proyecto de negocio en que nos hemos embarcado.

8. Por ser mi balance y mostrarme cuando estoy camino a enredarme en los lazos de la pecaminosidad de mi corazón.

9. Por administrar sabiamente los recursos que Dios ha puesto en nuestras manos.

10. Porque tú me santificas.

¡Qué difícil es hallar

una esposa extraordinaria!

¡Hallarla es como encontrarse

una joya muy valiosa!

Quien se casa con ella

puede darle toda su confianza;

dinero nunca le faltará.

A ella todo le sale bien;

nunca nada le sale mal.

Sale a comprar lana y lino,

y con sus propias manos

trabaja con alegría.

Se parece a los barcos mercantes:

de muy lejos trae su comida.

Se levanta muy temprano,

y da de comer a sus hijos

y asigna tareas a sus sirvientas.

Calcula el precio de un campo;

con sus ganancias lo compra,

planta un viñedo,

y en él trabaja

de sol a sol.

Ella misma se asegura

de que el negocio marche bien;

toda la noche hay luz en su casa,

pues toda la noche trabaja.

Ella fabrica su propia ropa,

y siempre ayuda a los pobres.

No le preocupa que haga frío,

pues todos en su casa

andan siempre bien abrigados.

Toma telas de lino y de púrpura,

y ella misma hace colchas y vestidos.

En la ciudad y en el país

su esposo es bien conocido,

pues ocupa un lugar importante

entre la gente de autoridad.

La ropa y los cinturones

que ella misma fabrica,

los vende a los comerciantes.

Es mujer de carácter;

mantiene su dignidad,

y enfrenta confiada el futuro.

Siempre habla con sabiduría,

y enseña a sus hijos con amor.

Siempre está pendiente de su casa

y de que todo marche bien.

Cuando come pan,

es porque se lo ha ganado.

Sus hijos la felicitan;

su esposo la alaba y le dice:

"Mujeres buenas hay muchas,

pero tú las superas a todas".

La hermosura es engañosa,

la belleza es una ilusión;

¡sólo merece alabanzas

la mujer que obedece a Dios!

¡Que todo el mundo reconozca

los frutos de su esfuerzo!

¡Que todos en la ciudad

la alaben por sus acciones.

Proverbios 31:10-31

Biblia en Lenguaje Sencillo (BLS)

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Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer. Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación. Están repletos de envidia, homicidios, disensiones, engaño y malicia. Son chismosos, calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres; son insensatos, desleales, insensibles, despiadados. Saben bien que, según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a quienes las practican. (Romanos 1:28-32) NVI

Al leer estos versos de la epístola del apóstol San Pablo a los Romanos, no puedo dejar de pensar en las noticias actuales que estoy leyendo en el internet.

Hoy leía sobre unos jóvenes en mi país que fueron apresados luego de comprobarse que tenían la práctica de ahorcar y apuñalar personas, entre los cuales se encontraban taxistas. Los apuñalaban y se drogaban mientras veían la sangre correr por el cuerpo de sus víctimas, y luego, para concluir tan fenomenal acto, tenían relaciones sexuales con sus novios. Su objetivo era robar a sus víctimas para poder comprar drogas y pagar por las orgías que sostenían en distintos moteles de nuestro país.

También leía recientemente sobre Amy Bishop, una profesora de biología de la Universidad de Alabama, quien mató a tiros a tres profesores compañeros de trabajo, luego de que no recibiera el ascenso que esperaba en su lugar de trabajo. Veinte años atrás, Amy había asesinado a su hermano con un balazo en el pecho, pero la habían dejado libre porque se entendió en ese momento que fue un accidente. Este último caso se está revisando nuevamente luego de sus últimos asesinatos.

Otro caso que leí recién y que me llenó de dolor, fue el de Phoebe Prince, una chica de 15 de edad que se suicidó el pasado 14 de Enero en Massachusetts colgándose de la escalera donde vivía, luego de haberse cansado de los constantes abusos verbales, amenazas físicas y burlas, que recibía de sus compañeros de la escuela. Luego de su muerte, muchos comentarios crueles fueron puestos en su sitio de Facebook. En estos momentos la fiscalía de los Estados Unidos está acusando a seis jóvenes por entenderse que sus actuaciones contra la joven la llevaron al suicidio.

¿Pero por qué existe todo esto? ¿Cómo es posible que personas tengan dentro de ellas tanta maldad para hacerle daño a otros seres humanos? ¿Cómo pueden reírse luego de sus acciones y burlarse tan cruelmente de sus víctimas?

Puedo encontrar respuesta a estas preguntas al leer el verso 28 del primer capítulo de Rómanos:

“Además, como estimaron que no valía la pena tomar en cuenta el conocimiento de Dios, él a su vez los entregó a la depravación mental, para que hicieran lo que no debían hacer.”

Nuestra sociedad ha decidido ignorar a Dios. No queremos que EL nos dicte como debemos vivir. Para nuestra sociedad postmoderna no vale la pena meditar en Dios y en su Palabra. Lo hemos sacado de nuestras escuelas, universidades, trabajos, familia y demás. Encontramos a Dios aburrido. Encontramos su Palabra (La Biblia) aburrida. Preferimos seguir viviendo satisfaciendo las demandas de nuestros propios deseos y egos, antes de rendir nuestros corazones a un rey que no seamos nosotros. No queremos ley!. No queremos su ley!

Entonces, he aquí las consecuencias que estamos pagando:

“Se han llenado de toda clase de maldad, perversidad, avaricia y depravación. Están repletos de envidia, homicidios, disensiones, engaño y malicia. Son chismosos, calumniadores, enemigos de Dios, insolentes, soberbios y arrogantes; se ingenian maldades; se rebelan contra sus padres; son insensatos, desleales, insensibles, despiadados. Saben bien que, según el justo decreto de Dios, quienes practican tales cosas merecen la muerte; sin embargo, no sólo siguen practicándolas sino que incluso aprueban a quienes las practican.”

Entonces, te pregunto, ¿Hasta cuándo seguiremos ignorando a Dios?

Dios, que el día que yo te sirva, no sea porque una persona vio una necesidad y vio mis talentos y decidió entonces que en esa área yo debía servir.

Dios, que el día que yo te sirva, no sea porque yo vi una necesidad y vi mis talentos y decidí entonces que en esa área yo debía servir.

Dios, que el día que yo te sirva sea porque tú me llamaste y tú me preparaste y tú me equipaste para tú llamado. Y entonces, ahí encontraré que no es una carga, sino un deleite el servirte, porque de ti ha venido la facultad, el querer y el hacer.

“Pablo, apóstol, no por investidura ni mediación humanas, sino por Jesucristo y por Dios Padre, que lo levantó de entre los muerto”

Gálatas 1:1 (Nueva Versión Internacional)

“El mismo Dios que facultó a Pedro como apóstol de los judíos me facultó también a mí como apóstol de los gentiles.”

Gálatas 2:8 (Nueva Versión Internacional)

El pasado viernes, antes de dormirse, mi hijo Diego (de 7 años) me preguntó:

- Papi, ¿cuándo te vas a morir?

Y entonces me expresó su temor a la muerte y especialmente su preocupación de no saber si el iría al cielo al morir, ya que sabía que en los últimos días el no se había comportado bien.

Su temor aumentó más cuando le dije que no importará que bien se comportara, eso tampoco lo iba a llevar al cielo. (Recuerdo su cara de asombro cuando le dije esas palabras).

Entonces fue cuando le dije:

- Diego, para ir al cielo solo se necesita una cosa: Creer que Jesús es Dios y que murió por nuestros pecados en la cruz. No importa que tan bien o mal te comportes, la salvación no la alcanzamos por lo bien que nos comportamos, sino por creer en Jesús. Y entonces, como creemos en EL, nos comportamos bien, para mostrarle a Dios y a los demás, que creemos en EL, pero no para ganarnos su salvación.

Hoy, 14 de Febrero del año 2010, 2 días después de esa conversación, le pregunté a Diego antes de acostarlo a dormir:

- Diego, ¿Que hay que hacer para ir al cielo?

Y me respondió:

- Creer en Jesús.

Entonces le pregunte:

- Y si nos portamos bien, ¿eso nos llevará al cielo?

Y me respondió:

- No.

Y esta misma noche lo guie a hacer una oración para pedir a Jesús que venga a su corazón, confesando su fe en Dios y pidiéndole al Señor perdón por sus pecados.

Aún no se qué impacto tendrá esta oración en la vida de Diego, pero de algo si estoy seguro, y es que Dios no es un ser ajeno a nuestras vidas. Aún desde el vientre de nuestras madres EL está trabajando en nosotros, preparando nuestros corazones para un día rendirnos por completo a EL. Estoy convencido que la salvación no es el producto de una decisión humana lejos de Dios, sino del resultado de la obra redentora de Jesús en la cruz y la fe en El que nos es otorgada como regalo por EL mismo.

¿Donde se cruzan la responsabilidad humana y la elección soberana de Dios en el proceso de nuestra salvación? Solo Dios sabe. Mientras tanto, mi trabajo es predicarle a mis hijos a tiempo y destiempo y orar constante y confiadamente a Dios por su salvación para ellos.

Hoy cumples 7 años de Vida.

Doy gracias a Dios por tu vida y por la bendición que eres para nosotros.

Oro al Señor que te continúe dando muchos años mas de vida, pero que sobre todo, toque tu corazón y abra tu entendimiento para que un día puedas entregarle tu vida por completo a EL y de esta manera conocerle.

Que Dios te bendiga mucho hijo mío y muchas felicidades!

Te amamos!

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Aún recuerdo ese sábado lluvioso del año 1987. Tenía ya un tiempo asistiendo al grupo de jóvenes de la Iglesia Cristiana, pastoreada por el pastor Rafael Montalvo, y aunque tenía solo 12 años de edad, por la solicitud de mis primas, el líder de jóvenes había permitido que yo participara en las reuniones de jóvenes de la iglesia.

Mi madre, hermanos y yo habíamos llegado a esta iglesia por la invitación de Clara Félix, a quien cariñosamente llamábamos Tía Clara, por la relación de amistad que mi madre tenía con ella. Tía Clara y sus hijas Clarisa, Rosaura y Ángeles, habían sido vecinas de nosotros cuando yo era bien pequeño.

Cuando entramos por primera vez a esta iglesia, para mí fue toda una sorpresa. Esta era diferente a todas las iglesias que había conocido hasta ese momento. Esta iglesia me hablaba de un Dios distinto al cual había escuchado desde mi niñez. Este Dios no era un viejo aburrido con una larga barba blanca, sentado en una gran mecedora gigante esperando a que cometiera un pecado para enviarme un latigazo por mi maldad. Este Dios que predicaba el pastor Montalvo era distinto. Estaba interesado en mí, quería sanarme de mi maldad, liberarme de la esclavitud de mis pecados, sanar las heridas que existían desde mi niñez, llenar los vacios de mi alma y dar un propósito a mi vida.

Las alabanzas que se cantaban a Dios en esta iglesia también eran diferentes. Entonaban canciones donde los miembros de la iglesia le expresaban a Dios a todas voces y con sus manos levantadas su devoción a EL, mientras a su vez exaltaban sus maravillosos atributos.

Está iglesia era totalmente diferente a las iglesias católicas romanas que conocía y a las cuales había asistido desde mi niñez.

Ese sábado lluvioso del año 1987, recuerdo que había invitado a una amiga para la iglesia. Debido a las lluvias de ese día, solo 4 personas asistimos a la reunión de jóvenes. Isaias (Kleber Lora), quien era el líder de jóvenes, Stephanie, una misionera norteamericana que era parte de la iglesia en ese momento, mi amiga invitada y yo.

Isaías había decidido que ese sábado iríamos de casa en casa por el sector donde estaba ubicado la iglesia, para predicar el evangelio de Jesús a los residentes de esa zona, por lo que nos dividió en parejas, El y yo iríamos juntos a una parte del sector, y mi amiga y Stephanie irían juntas a otra parte del sector.

Mi recuerdo es que luego de terminada la labor de evangelización, de ir casa por casa tocando las puertas y predicándoles el evangelio de Jesucristo, ninguna persona se convirtió a la predicación de Isaías. Llegamos de regreso a la iglesia y nos sentamos en las sillas del templo para esperar a las chicas que aún no habían llegado, y al sentarnos le dije a Isaías:

- Isaías, yo quiero aceptar a Jesús en mi corazón.

Para el fue toda una sorpresa. Todo ese tiempo a quien realmente el estuvo predicándole sin saberlo era a mi propia vida, y el no se había dado cuenta de eso. Dios había orquestado a que en esa tarde yo entregara mi vida a EL.

A partir de ese día mi vida nunca sería la misma y Dios pasaría a ser el centro de mi vida. 22 años han pasado y mi vida sigue girando en torno a EL.

Como dice la famosa canción titulada “Eres todo poderoso”:

“La única razón de mi adoración eres tu mi Jesús,

Mi único motivo para vivir eres tu mi señor,

Mi única verdad está en ti eres mi luz y mi salvación,

Mi único amor eres tu Señor y por siempre te alabaré.”

En un próximo post estaré publicando como debido a las tradiciones católica romanas de mi familia materna terminé alejándome de esta iglesia y como volvería nuevamente a rendirme a los pies del maestro y comenzaría a crecer en la fe.

Continuara…

Un día como hoy, hace dos años, partiste a estar con nuestro Señor.

Aún recuerdo la noche antes de tu partida. Como era de costumbre en esos últimos meses, yo estaba allí en tu casa hasta tarde, acompañándote, compartiendo contigo y ayudándote en lo que pudieses necesitar. Doy gracias a Dios que me permitió poder compartir contigo esos últimos 12 meses en una manera tan especial.

Recuerdo como esa última noche, un poco avergonzado, no quise orar por ti. Pensé que estarías cansado de mis tantas oraciones por ti, y de citarte vez tras vez las palabras de nuestro señor Jesús en Mateo 10:29-30, como recordatorios de que EL tiene cuidado y control de nuestras vidas. Pensé que ya estabas cansado de mis oraciones y de escucharme repetir lo mismo. Me sentí tan débil esa noche, que luego de darte un beso, salí silenciosamente hacia mi hogar.

Luego me contarían, que esa misma noche en la cual yo no oré por ti, tú mismo con tus palabras levantaste un clamor a nuestro Dios, y le dijiste: “Señor sáname, sana mi cuerpo y sálvame.”

Que poderosa oración fue esta que Dios decidió contestarla a solo horas de tu haberla hecho!. Quizás Dios utilizó mi debilidad para que tú mismo clamaras con tu propia voz que necesitabas de su salvación y su sanación.

Gloria a Dios que aún en nuestras debilidades EL se glorifica!

Dos cosas puedo decirte que he aprendido luego de tu partida.

Tu ausencia me ha puesto a valorar más mi rol como padre. Ahora pienso más en la responsabilidad que tengo de ser un padre activo en la vida de mis hijos, quienes necesitan sentir mi afecto, apoyo, confirmación y corrección.

Y por otro lado, en estos últimos 2 años he conocido una faceta de Dios que antes no conocía. Desde el momento de tu partida y hasta el día de hoy, no ha habido desesperación, ni un vacio inconsolable, ni impotencia, ni amargura, ni nada por el estilo. Ciertamente te extraño mucho, pero Dios ha sido, desde el momento de tu partida, más que suficiente. Su presencia y su Palabra han confortado mi alma en cada segundo desde que te fuiste, y he aprendido en este tiempo, que cuando más necesitados estamos, es cuando más abundante su gracia es para nosotros.

Solo sé que me faltan algunos años para volverte a ver, pero me alegro en sobremanera al saber que estás delante de la presencia de nuestro Señor y Creador, y que ese día cuando nos encontremos de nuevo, será para estar juntos por toda la eternidad, sin enfermedad, ni dolor, ni pecado de por medio, deleitándonos en nuestro Señor y adorándole a EL para siempre.

Cuanto anhelo ese día!

Te amo Papi.

Hoy, mientras visitaba la hermosa isla de Puerto Rico, y mientras pasaba por la ciudad de Bayamón, me encontré con el restaurant chino donde hace más de 18 años trabajé por varios veranos.

Desde que tenía la edad de 12 años y hasta los 16 años, mi padre tenía la costumbre de enviarme a Puerto Rico en los veranos a trabajar en el restaurant chino de mi Padrino Sam, para de esta manera enseñarme el valor del trabajo desde bien temprano en mi juventud. Recuerdo como anhelaba que terminara el año escolar y que mi padre me premiara con esos viajes (aunque en una ocasión debido a mis bajas notas no lo hizo).

Me encantaba Puerto Rico. Mientras trabajaba en el restaurante de mi padrino podía comer y beber todas las comidas y bebidas que ofrecían en el establecimiento sin pagar un centavo, y al final de la estadía mi padrino Sam me pagaba por todo el trabajo realizado en el verano y me llevaba a Plaza las Américas o cualquier otro mall a comprar lo que yo quisiera con el dinero que me había pagado (No era mucho dinero pero para mí era una fortuna).

Pero algo más sucedía en esos veranos. Era tan grande el vacio de amor que sentía por dentro, causado por el divorcio de mis padres y las heridas que esto había traído en mi niñez, que el simple trato amable de los empleados del restaurante y las personas que conocía en esta nación hacían que yo no quisiera regresar a mi país. De hecho lloraba cuando llegaba la hora de regresar a Santo Domingo, ya que no quería volver a mi hogar.

Al comparar aquellos días con el día de hoy, puedo darme cuenta de que algunas cosas han cambiado en estos últimos 18 años.

Ya el restaurante no pertenece a mi padrino, quien hace algunos años lo vendió para irse a vivir a Nueva York y emprender un negocio allá. Fue interesante entrar de nuevo al establecimiento y ver las mismas mesas de aquel entonces y la misma distribución del local, aunque tanto el mostrador y la cocina del restaurante los habían cambiado de sitio.

Por otra parte, ese vacío que sentía en mi juventud hoy no existe, ya que desde que entregué mi vida al señorío Jesucristo a la edad de 17 años de edad, EL se encargó de llenar ese vacío existencial que sentía dentro de mí y que ninguna cosa creada en este mundo podía satisfacer, a la vez de sanar todas las heridas que tenía en mi corazón.

Otra cosa que ha cambiado, es que a diferencia de aquella época donde no quería regresar a mi hogar, desde que llegué a esta nación he estado contando los días para regresar a mi esposa y mis hijos, los cuales extraño demasiado y sin los cuales me siento incompleto.

No obstante, al mirar hacia atrás y considerar los 18 años que han transcurrido, puedo darme cuenta de una cosa que no ha cambiado, y esta es que sigo siendo un hombre pecador necesitado de un Dios redentor. Mi hambre y necesidad por el Dios de la biblia no han cambiado aunque si mi relación con EL, ya que pasé de ser un enemigo a ser su hijo por medio de su obra redentora en la cruz.

Al considerar todo esto solo puedo quedar atónito al ver las misericordias y bondades que el Señor ha tenido conmigo en estos últimos 18 años, las cuales, sin yo merecerlo, ha derramado sobre mi por su propia y soberana elección.

Alguien dijo una vez que los niños siempre dicen la verdad, por lo que siempre hay que escucharlos.

En estos días he estado bien ocupado por la cantidad de trabajos que tengo en la oficina, lo que me ha impedido escribir mas a menudo en este blog (como ya deben de haberse dado cuenta), pero que también me ha impedido pasar el tiempo que debería con mis hijos.

Hoy me dio duro una pregunta que me hizo my hijo Diego de 6 años, la cual comparto a continuación:

- ¿Papi, te gusta trabajar mucho?

- Si Diego, me gusta trabajar mucho.

- ¿Mas que jugar conmigo?

Ouch!, eso dolió!

¿Por qué será que nos es tan fácil envolvernos en todos los trabajos que tenemos pendientes, ya sean seculares o del ministerio (si usted es de que los que divide ambas cosas), y perdemos de vista lo que realmente es importante?

Quizás a usted no le pase eso, pero yo sufro de ese pecado.

Oración:

Dios, ayúdame a poner mis prioridades en orden. A recordarme que mi primera prioridad es amarte a ti con todo mi corazón, con todas mis fuerzas y con toda mi mente, y que luego de que yo te ame de esta manera, no hay una relación que yo no deba defender, amar, cuidar y anhelar más, que la de mi esposa y mis hijos conmigo.

Por favor no me permitas caer en el engaño de creer que la misión mas importante de mi vida es trabajar, trabajar y trabajar, aun siendo esto para tu reino, cuando realmente la misión mas importante que se me ha sido asignada, es el de ser la cabeza de mi hogar; siendo el esposo y padre que tu me has llamado a ser, y que mi esposa y mis hijos necesitan que yo sea.

Por mucho tiempo pensé que el objetivo principal de todo cristiano debía ser servir a nuestro Señor. Esta es la razón por la que por tanto tiempo me he enfocado en servir, ya sea tocando guitarras en un grupo de alabanzas, trabajando con un grupo de jóvenes, organizando sillas, o manejando las finanzas en una iglesia, mientras que mi propia vida de santidad, coqueteando con el pecado, no era importante para mí.

Todo este tiempo he tenido la propia convicción herética de que mi santidad no es importante para Dios, y que debido a que estamos en un periodo de gracia, El está siempre dispuesto y “obligado” a perdonarme cada vez que yo realice alguna confesión ante El, aunque mi vida luego no muestre con acciones, cuan arrepentido realmente estoy de mis pecados.

Servir a Dios jamás puede ser la meta u objetivo final de cada cristiano, porque Dios puede usar a quien El quiera, como El quiera y cuando El quiera, aun siendo el objeto de su uso personas impías y apartadas de El (Tal es el caso de Balaam y su burro en Números 22).

Pero lo que si le importa a Dios y lo que El espera de cada uno de nosotros, es una vida de santidad, como producto de nuestros arrepentimientos (diciendo “No” a lo que Dios llama “No”; dejando atrás lo que a EL no le agrada), y de nuestra consagración (diciendo “Si” a lo que el llama “Si”, y viviendo de la forma en que el nos ha llamado a vivir en su Palabra).

El servicio a Dios entonces será una consecuencia de nuestra vida de santidad, y de esta manera no tendremos que temer a las aterradoras palabras de Jesús para aquellos que se enfocaron solo en HACER en vez de SER:

“Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” (Mateo 7:22-23).

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Esto fue lo que me regalaron de Navidad:

Una Bíblia y un Reloj.

¿Alguien me quiere dar su opinión de que entiende me quisieron decir con estos regalos?

Sin lugar a dudas, uno de los mejores regalos que Dios me ha dado en este año 2008 fue llevarme a la Iglesia Bautista Internacional (La IBI).

Aunque fue a principios del mes de Noviembre del año 2007 cuando empecé a asistir de manera formal a esta iglesia, el estar ahí este año ha sido una tremenda bendición de parte de Dios para mi familia por las siguientes razones:

  1. El compromiso de sus líderes de enseñar todo el consejo de Dios (la Palabra de Dios) de manera pura y clara.
  2. El compromiso de sus líderes en servir a la causa de Cristo sin reservas.
  3. El amor y la sencillez mostrados por los hermanos con los que hemos compartido.
  4. La constante presión por parte de sus líderes para que nosotros vivamos vidas santas que agraden a Dios.
  5. Y por último, el compromiso que poseen todos de agradar al público, el cual es solo UNO, DIOS. El único público al que debemos agradar.

No ha habido un solo domingo en el cual hayamos asistido a la iglesia y Dios no nos haya enseñado, redargüido, corregido, o instruido por medio de su Palabra, ya sea en el tiempo de la alabanza y adoración o en medio de la predicación de su Palabra.

¿Es por esto la IBI una iglesia perfecta?

Claro que no, como no lo es ninguna organización constituida por hombres. Somos una raza caída y hasta que Cristo vuelva y nos entregue un nuevo cuerpo, el cual estará exento de pecado, seguiremos siendo seres humanos falibles y pecadores.

Si leyendo este artículo eres una persona que en la actualidad no se está congregando en alguna iglesia cristiana, te exhorto a que busques una congregación con características similares a las mencionadas más arriba. Órale a Dios que te guíe a una iglesia de sana doctrina.

"Mantengamos firme la profesión de nuestra esperanza sin vacilar, porque fiel es el que prometió; y consideremos cómo estimularnos unos a otros al amor y a las buenas obras, no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca."

Hebreos 10:23-25