Es posible que nunca tengas que trabajar como modelo de la alta costura en Nueva York o en París, pero como cristiano, si tienes que modelar el amor de Dios al mundo. Un modelo viste con el propósito de atraer la atención a la creatividad del diseñador. El modelo exhibe la obra del diseñador, pero es la reputación del diseñador la que está en juego y no la del modelo. De la misma manera, nosotros los cristianos modelamos el amor de Dios, nos percatemos de ello o no. La gente nos observa, y lo que ven, afecta la reputación de Dios. Si declaramos que somos seguidores de Cristo, y vestimos el estilo torcido y mundano respecto a lo que es el amor, arrastramos por el piso el nombre y carácter de nuestro Señor.
Joshua Harris, Le Dije Adiós a las Citas Amorosas, Editorial Unilit (1999), p.65
Quizás algunos se imaginan el cielo como un lugar donde todas las personas que estaban “correctas” celebran el hecho de que llegaron. Pero yo no pienso que será así. Creo que el cielo será un lugar de una hermosa humildad.
Lo chistoso de esto es que no puedo esperar ver este aspecto del cielo, donde podré darme cuenta de manera clara de todas aquellas opiniones, actitudes, ideas y estrategias que yo tuve en esta vida y que estaban simplemente erradas.
Nadie estará orgulloso, ni se jactará. Todos querremos hablar de qué tan equivocados estábamos sobre tantas cosas y lo bueno que fue Dios para con nosotros. Puedo imaginarme a alguien diciendo:
- “En serio, soy la persona más indigna de estar aquí”.
Entonces alguien le responderá:
- “No amigo, tomó más gracia alcanzarme a mí. Tú tienes que escuchar mi historia”
Y diremos:
- “Rey David, no queremos ofenderte, pero ya conocemos tu historia. Deja que otro comparta la suya” (Claro, dejaremos que el nos cuenta la suya nuevamente más tarde).
Al final de cada conversación, todos estaremos de acuerdo en el hecho de que cuando estábamos en la vieja tierra, no entendíamos claramente que tan inmerecida realmente era la gracia. La llamábamos gracia, pero realmente no pensábamos que fue totalmente gracia. Pensábamos que habíamos agregado un poco de algo bueno. De que al menos alguito merecimos. Nos daremos cuenta, para nuestra vergüenza, que confiábamos (en diferentes grados) en nuestro propio intelecto, nuestra moral, lo correcta de nuestra doctrina, y en nuestras actuaciones religiosas, cuando todo fue absolutamente por gracia.
“Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe.”
(Efesios 2:8-9)
Cada uno de nosotros tendrá mucho porque disculparse. Yo estimo que tomará los primeros diez mil años del cielo para que todos los redimidos de Dios nos pidamos perdón por todas las maneras en que nos juzgamos mutuamente, nos empujamos por una posición, fuimos orgullosos, divisivos y arrogantes entre nosotros mismos. (Claro, esto es un estimado; podría tomarnos los primeros veinte mil años.)
Yo me imagino a Pablo pidiéndole perdón a Bernabé por la división causada por sus diferencias sobre Marcos, y admitiéndole a Marcos como el debió haber estado dispuesto a darle una segunda oportunidad. Y entonces, todos los cristianos de la iglesia de Corinto del primer siglo le dirían a Pablo lo mal que se sentían por el dolor que le causaron a el.
Todas las personas de las iglesias que se dividieron por cosas tan tontas como la música del órgano se abrazarán mutuamente. Los Bautistas y los Presbiterianos se reunirán, y una de las partes tendrá que admitir a la otra que estaban equivocados con respecto al bautismo. Y entonces, la parte que tenía razón, le pedirá perdón a la otra por su orgullo y todos sus comentarios sarcásticos que hicieron. Y entonces no habrá mas partes, y todo será olvidado.
Porque claro, todos estaremos tan felices de perdonarnos mutuamente. Y entonces continuaremos diciendo:
- “Pero Dios uso todo esto para bien. No podíamos verlo en aquel entonces, pero El estaba ahí trabajando en medio de nuestras debilidades y pecados.”
Mientras tanto, debemos esforzarnos por mantener nuestras creencias con una claridad y bondad tal que no nos avergüence cuando estemos en el cielo.
Joshua Harris, Dug Down Deep, Multnomah Books (2010), p.229
“Me deja atónito el pensar en la cantidad de cristianos que miran aquellos programas de televisión banales, vacios, tontos, triviales, sugestivos y poco modestos que miran la mayoría de los no creyentes. Luego se preguntan por qué sus vidas espirituales son débiles y su experiencia en la adoración poco intensa y profunda. Si realmente quiere escuchar la Palabra de Dios de la manera en que El quiere que se escuche: en verdad, gozo y poder, apague el televisor el sábado por la noche y lea algo verdadero, grande, hermoso, puro, honorable, excelente y digno de alabanza (vea Filipenses 4:8). Entonces observe como su corazón comienza a sentir hambre por la Palabra de Dios.”
John Piper (De su sermón: "Take Care How You Listen! Part 2”)
“No un lugar donde las personas luchan por el poder, sino un lugar donde las personas están dispuestas a desempeñar el papel que mejor sirva el propósito de Dios.”
Joshua Harris
¡Deje De Coquetear Con La Iglesia!, Editorial Unilit (2006), p.127
“Solo podemos crecer en amor por nuestro Salvador en tanto aprendamos más acerca de quién es y lo que ha logrado por nosotros. Que nos importe la verdad no nos aparta de una relación más profunda con Jesús. Nos acerca a El, en mayor adoración y obediencia”
Joshua Harris, ¡Deje De Coquetear Con La Iglesia!, Editorial Unilit (2006), p.86,87
En 1 Timoteo 3 se enumeran las calificaciones de los pastores: El líder de la iglesia debe ser un hombre que esté por encima del reproche, con dominio de sí mismo, con pensamientos sobrios, respetable, hospitalario, no violento sino gentil, que no busque pelea, que no sea amante del dinero. Observe que las calificaciones se relacionan en su mayoría con la calidad de su vida. Creo que ser pastor es una profesión de carácter. No hay destreza, capacidad de liderazgo o estrategias de comunicación que puedan reemplazar el carácter piadoso. Busque una iglesia done el carácter personal sea más importante que el título, la posición y el éxito.
He encontrado que los líderes más eficientes se ven a sí mismos primero como siervos. Y los líderes con integridad siempre recuerdan que deben rendir cuentas. No se ven ellos mismos como inmunes al pecado, sino que construyen a su alrededor salvaguardas económicas, morales y de toda otra categoría, para impedirse negociar. Se ven a sí mismos como siervos del Gran pastor, y viven a la luz de su responsabilidad ante El.
Joshua Harris, ¡Deje De Coquetear Con La Iglesia!, Editorial Unilit (2006), p.91
“El tipo de iglesia a la que usted quiere pertenecer”, escribe Donald Whitney, “es aquella en la que cuando se lee la Biblia al comienzo del sermón uno puede confiar en que lo que sigue estará basado en la Palabra. Dios creó nuestros corazones, y solo El conoce que es lo que más necesitamos. Y creó nuestros corazones para recibir la Palabra de Dios. Nada nos nutre tanto como su mensaje”.
Tenga cuidado. A primera vista la mayoría de las iglesias parecerán enseñar la Palabra de Dios. La verá impresa en el boletín, escrita sobre las paredes o salpicada a los largo de los servicios. No obstante, estas referencias a las Escrituras no implican necesariamente que la iglesia esté sometida a la Palabra de Dios. Algunos maestros comienzan sus mensajes con la Biblia, pero esto es solo un trampolín para expresas sus propias ideas personales.
Joshua Harris, ¡Deje De Coquetear Con La Iglesia!, Editorial Unilit (2006), p.84
“Los seres celestiales miran hacia abajo a la Iglesia y ven una asombrosa familia. El poder del evangelio no está solo cambiando a las personas, sino también creando un nuevo tipo de humanidad. En medio de un mundo lleno de divisiones, divido por géneros, razas, clases e ideologías políticas, la Iglesia es una cuidad sobre una colina donde la gente que antes odiaba a Dios y se odiaban entre sí se convirtieron en los hijos de Dios y miembros de una misma familia.”
Joshua Harris, ¡Deje De Coquetear Con La Iglesia!, Editorial Unilit (2006), p.33
Joshua Harris nos recomienda hacernos las siguientes 10 preguntas al momento de decidir en qué iglesia nos congregaremos:
1. ¿Es esta una iglesia donde se enseña con fidelidad la Palabra de Dios?
2. ¿Es esta una iglesia donde importa la sana doctrina?
3. ¿Es esta una iglesia donde se atesora y proclama con claridad el evangelio?
4. ¿Es esta una iglesia comprometida a llegar a los no cristianos con el evangelio?
5. ¿Es esta una iglesia cuyos líderes se caracterizan por la humildad y la integridad?
6. ¿Es esta una iglesia donde las personas se esfuerzan por vivir según la Palabra de Dios?
7. ¿Es esta una iglesia donde puede encontrar y cultivar relaciones según los caminos de Dios?
8. ¿Es esta una iglesia en la que se desafía a los miembros a servir?
9. ¿Es esta una iglesia que está dispuesta a echarme fuera?
10. ¿Es esta una iglesia a la que me quiero unir “así como es”, con entusiasmo y fe en Dios?
Joshua Harris, ¡Deje De Coquetear Con La Iglesia!, Editorial Unilit (2006), p.83-96
Cuando observamos la gran foto de la perspectiva de quién es Jesús y de lo que EL ha venido a hacer, eso nos deja sin aliento. Su persona y obra no tienen comparación. Abraham fue un simple siervo de Dios. Moisés fue sólo un profeta de Dios. Mahoma fue sólo un hombre. Buda fue sólo un maestro. Confucio fue más un filósofo social. Joseph Smith, fundador de los mormones, Charles Taze Rusell, fundador de los Testigos de Jehová, y L. Ronald Hubbard, fundador de la Cienciología, son deficientes pecadores como lo somos usted y yo. Ninguna de estas personas y ninguna de sus filosofías e ideas pueden salvarnos. Al igual que nosotros ellos son encontrados culpables ante un Dios santo.
Sólo Jesús puede rescatarnos. Sólo Jesús ofrece a este mundo ayuda externa, y eso es lo que necesita nuestro mundo. Nosotros necesitamos que Dios venga a la tierra para salvarnos, y sólo Jesús afirma esto por sí mismo. Sólo Jesús murió y resucitó. Y sólo Jesús puede y unirá todas las cosas en sí mismo.
Joshua Harris, Dug Down Deep, Multnomah Books (2010), p.90
La Biblia es la historia de lo que Dios ha hecho por nosotros. No venimos a ella para recibir instrucciones sobre cómo salvarnos a nosotros mismos. No es una lista de normas y directrices que debemos seguir perfectamente con el fin de ganar nuestro camino hacia la gracia de Dios. La Biblia es la historia de lo que EL ha hecho. Es la historia de cómo todos los esfuerzos hechos por el hombre por lograr la salvación fracasan y sólo la gracia de Dios puede salvar y redimir a los pecadores.
Y si bien, hay cosas que Dios nos manda a hacer, primero tenemos que leer la Biblia en busca de todo lo que EL ha hecho por nosotros. Es la historia de su campeón, su Hijo, que vino a morir por nosotros.
Joshua Harris, Dug Down Deep, Multnomah Books (2010), p.72
“Jesucristo es el ser mas famoso, poderoso, polémico y revolucionario en toda la historia de la humanidad. Y ha prometido que volverá.”
Joshua Harris, Dug Down Deep, Multnomah Books (2010), p.78
La doctrina de las Escrituras nos enseña acerca de la autoridad de la Palabra de Dios. Las Escrituras deben ser la regla final de fe y práctica para nuestras vidas. No nuestros sentimientos o emociones. No señales, palabras proféticas o corazonadas.
¿Qué más puede entregarnos Dios de lo que ya nos ha dado a través de las Escrituras? La pregunta es, ¿le escucharemos? ¿Vamos a obedecer aún cuando no nos guste lo que la Biblia tiene que decir?
Joshua Harris, Dug Down Deep, Multnomah Books (2010), p.72
No ames la iglesia a causa de lo que ella hace por ti, porque tarde o temprano no hará lo suficiente.
No ames la iglesia a causa de su líder, porque los líderes humanos son falibles y un día te defraudarán.
No ames la iglesia a causa de un programa, un edificio o sus actividades, ya que todas esas cosas envejecen.
No ames la iglesia a causa de cierto grupo de amigos, porque las amistades cambian y las personas se mudan.
Ama la iglesia por causa de Aquel que derramó su sangre para comprarla.
Ama la iglesia por causa de Aquel a quien le pertenece la misma.
Ama la iglesia por causa de Aquel a quien la iglesia adora.
Ama la iglesia porque amas a Jesucristo y su gloria.
Ama la iglesia porque Jesús es digno, fiel y verdadero.
Ama la iglesia porque Jesús ama la iglesia.
Tomado del sermón “We Are Here to Love the Church" del pastor Joshua Harris.
Esa es la recompensa de la lujuria - "un constante deseo de más". Incluso cuando se cede en todo tipo de impureza sexual, usted todavía está lleno de un deseo continuo por obtener más.
Usted no será capaz de fantasear lo suficiente para saciar la lujuria. Usted no será capaz de acostarse con la cantidad suficiente de personas. Usted no será capaz de ver suficiente pornografía. Usted puede dejarse llevar por la lujuria, pero siempre quedará hambriento por más. Estará atrapado en una búsqueda interminable de malos deseos, siempre tratando de obtener algo que no puede ser alcanzado.
Joshua Harris, Sex Is Not the Problem (Lust Is), Multnomah Books (2005), p.41
“No se puede negociar con la lujuria y salir un ganador.”
Joshua Harris, Sex Is Not the Problem (Lust Is), Multnomah Books (2005), p.41