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“Si me descubro teniendo un deseo que este mundo claramente no puede satisfacer, la explicación mas probable es que fui hecho para otro mundo”

C. S. Lewis, Mero Cristianismo

"Podemos hacer que la gente (a menudo) atienda a un punto de vista cristiano por alguna media hora, pero al momento que salen de nuestra conferencia, o ponen a un lado nuestro artículo, ellos se sumergen de nuevo en un mundo en el que la oposición se da por sentado. Mientras esta situación exista, el éxito en la expansión del punto de vista cristiano es simplemente imposible. Es por esta razón que nosotros debemos atacar la línea de comunicación enemiga. Lo que nosotros queremos, no son mas libros sobre el Cristianismo, sino mas libros escritos por Cristianos sobre otros temas, permeados con un cristianismo latente.

Usted puede entender esto mas fácilmente si lo ve desde otro ángulo. Es muy probable que nuestra fe nunca sea sacudida por un libro sobre el hinduismo, pero si cada vez que leemos un libro elemental de Geología, Botánica, Política, o Astronomía, encontramos en los mismos implicaciones del hinduismo, esto sí podría tener un efecto en nosotros. No son los libros escritos en defensa del materialismo que hacen que el hombre moderno sea materialista, sino las suposiciones materialistas que se encuentran presentes en todos los demás libros.

De la misma manera, no son los libros sobre el cristianismo que realmente sacudirán a una persona, sino el hecho, de que cada vez que el desee leer una introducción popular sobre alguna ciencia, el mejor trabajo disponible en el mercado,  siempre sea uno escrito por un cristiano."

C.S. Lewis, God in the Dock: Essays on Theology and Ethics, Eerdmans Pub Co (2004)

“Cuando los amores naturales se hacen ilícitos, no solamente dañan a otros amores, sino que ellos mismos cesan de ser lo que fueron, dejan completamente de ser amores”

C.S. Lewis, Los Cuatro Amores, Rayo (2006), p.39

“Usted le da gracias a Dios antes de cada comida. Perfecto. Pero yo le doy gracias a Dios antes del concierto y la ópera, antes de la obra de teatro y la pantomima, antes de abrir un libro, dibujar, pintar, nadar, practicar la esgrima, boxear, caminar, jugar, bailar y antes de inmergir la pluma en la tinta.” G. K. Chesterton

“No hay nada bueno en tratar de ser más espirituales que Dios. Dios nunca quiso que el hombre fuese una criatura puramente espiritual. Es por eso que El utiliza cosas materiales como el pan y el vino para traer vida nueva a nosotros. Podríamos pensar que esto es crudo y nada espiritual, pero Dios no: El inventó el comer. A Él le gusta la materia. Él la inventó.” C.S. Lewis

El Gran Divorcio: Un Sueno (Spanish Edition)

Hay solo dos tipos de personas, a fin de cuentas. Están quienes le dicen a Dios: “Que se haga tu voluntad”, y estan aquellos a quienes Dios les dice, finalmente: “Que se haga la tuya”.

C.S. Lewis, El Gran Divorcio, Ed. Rialp.

 

En lo que se refiere a los diablos, la raza humana puede caer en dos errores iguales y de signo opuesto. Uno consiste en no creer en su existencia. El otro, en creer en los diablos y sentir por ellos un interés excesivo y malsano. Los diablos se sienten igualmente halagados por ambos errores, y acogen con idéntico entusiasmo a un materialista que a un hechicero.

C.S. Lewis, Cartas del Diablo a su Sobrino, Rayo (2006), p.21

Ahora bien; si por “el Diablo” se entiende un poder opuesto a Dios, y como Dios, existente por toda la eternidad, la respuesta es, desde luego, no. No hay más ser no creado que Dios. Dios no tiene contrario. Ningún ser podría alcanzar una “perfecta maldad” opuesta a la perfecta bondad de Dios, ya que, una vez descartado todo lo bueno (inteligencia, voluntad, memoria, energía, y la existencia misma), no quedaría nada de él.

La pregunta adecuada sería si creo en los diablos. Sí, creo. Es decir, creo en los ángeles, y creo que algunos de ellos, abusando de su libre albedrío, se han enemistado con Dios y, en consecuencia, con nosotros. A estos ángeles podemos llamarles “diablos”. No son de naturaleza diferente que los ángeles buenos, pero su naturaleza es depravada. Diablo es lo contrario que ángel tan solo como un Hombre Malo es contrario a un Hombre Bueno. Satán, el cabecilla o dictador de los diablos, es lo contrario no de Dios, sino del arcángel Miguel.

Creo esto no porque forma parte de mi credo religioso, sino porque es una de mis opiniones. Mi religión no se desmoronaría si se demostrarse que esta opinión es infundada. Hasta que eso ocurra –y es difícil conseguir pruebas negativas-, la mantendré. Me parece que explica muchas cosas. Concuerda con el sentido llano de las Escrituras, con la tradición de la Cristiandad y con las creencias y la mayor parte de los hombres de casi todas las épocas. Y no es incompatible con nada que las ciencias hayan demostrado.

C.S. Lewis, Cartas del Diablo a su Sobrino, Rayo (2006), p.12,13

La esperanza es una de las virtudes teológicas. Esto quiere decir que la continua anticipación anhelante del mundo eterno no es (como alguna gente moderna piensa) una forma de escapismo o de pensamiento deseoso, sino una de las cosas a que el cristiano ha sido llamado a hacer.

No hay necesidad de preocuparse de gente chistosa que trata de ridiculizar la esperanza cristiana del “cielo” al decir que ellos no quieren “pasar la eternidad tocando el arpa”. La respuesta para esta clase de gente es que si no pueden entender los libros escritos para adultos, entonces que no hablen de ellos.

Todas las representaciones que usan las Escrituras (arpas, coronas, oro, etc.) son, por supuesto, un mero intento simbólico de expresar lo inexpresable. Los instrumentos musicales son mencionados debido a que para mucha gente (no toda), la música es lo que más se aproxima a la idea de éxtasis e infinito en esta vida. Las coronas son mencionadas para sugerir el hecho de que aquellos que están unidos a Dios en la eternidad comparten su esplendor, su poder y su gozo. El oro es mencionado para sugerir eternidad del cielo (el oro no se oxida) y lo precioso que es.

La gente que toma estos símbolos literalmente quizás creen que cuando Cristo dijo que debemos ser como palomas, el quiso decir que tenemos que poner huevos.

C. S. Lewis, Mero Cristianismo p.146, 149