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Los dos ingredientes esenciales son el tiempo y la obediencia. Se necesita de tiempo para cultivar una relación, y a menos que no apartemos de manera consistente tiempo para disciplinas como la soledad, el silencio, la oración y la lectura de la Escritura, nunca llegaremos a ser íntimos con el Señor. La obediencia es la respuesta apropiada a esta comunicación, ya que la misma es nuestra expresión personal de confianza en las promesas de la Persona que estamos llegando a conocer (Dios). Cuanto más impresionados estemos de él, menos impresionados estaremos de la gente, el poder, y las cosas materiales.

Kenneth D. Boa, Conformed to His Image: Biblical and Practical Approaches to Spiritual Formation, Zondervan (August 7, 2001), Kindle Loc. 530

T.M. Moore nos expresa una excelente respuesta a esta pregunta en su escrito “The Paucity of Prayer”.

Les comparto un párrafo de su reflexión:

Porque no estamos naturalmente inclinados a orar. Para los cristianos de hoy en día nos es difícil sostener una conversación con el reino invisible. Somos criaturas del aquí y del ahora con una tendencia a involucrarnos principalmente en aquellas cosas que podemos ver, oír, oler, saborear o tocar. Somos el producto de nuestra era secular, y aunque sin duda reconocemos la existencia de un reino invisible, y creemos en Dios y en Jesucristo, y entendemos que Cristo está en estos momentos exaltado a la diestra del Padre, a pesar de creer y confesar todo esto, nos es difícil interactuar con él. La mayoría de nuestras oraciones se ofrecen en entornos estructurados -nuestros devocionales diarios, antes de cada comida, durante la adoración en nuestras iglesias, y así sucesivamente. Las principales actividades de nuestras vidas están segmentadas en actividades que no parecen prestarse a la obra de la oración, por lo que consideramos la instrucción de Pablo a "orar sin cesar" como una especie de hipérbole espiritual, más que un objetivo a perseguir.

T.M. Moore

En la interacción de la vida y la oración se encuentra el secreto del poder. La comprensión de una comunión con Dios jamás dejará de ser una teoría, al menos que la oración se convierta en una práctica.

G. Campbell Morgan

Más allá de la Biblia y de la Iglesia, y aún de nuestras dudas sobre lo que enseñan, se encuentra la persona de Jesucristo. Busquemos pues la comunión con Él con todo nuestro corazón, y tendremos la mejor garantía disponible en esta vida de la autenticidad de nuestras inspiraciones.

Paul Tournier

Jesús a menudo subía solo a una montaña para orar, e incluso pasaba la noche allí. Él hizo esto para enseñarnos que aquel que desea estar más cerca de Dios, debe librarse de todas las distracciones, y buscar momentos y lugares apartados de la confusión.

Crisóstomo

En la oración está no solamente nuestra unión con Dios, sino también la unidad de nuestra vida personal. Por tanto, aquellos movimientos históricos que no surgen de esta fuente más profunda, son siempre parciales y pasajeros; y solamente aquellos hechos históricos que surgieron de estas profundidades de la existencia personal del hombre, abarcan lo entero de la vida y tienen la permanencia requerida.

Abraham Kuyper

Todas las disciplinas tradicionales –como separar un tiempo para la oración y el ayuno, observar periodos de silencio, o negarnos ciertas comodidades legítimas de las criaturas– tienen el mismo carácter: no son un fin en si mismas; sino medios de reemplazar deseos defectuosos por el deseo de Dios.

Entrenarnos de nuevo a nosotros mismos para hacer lo debido es como el ejercicio físico, y tenemos que esforzarnos. Pablo nos dice que el ejercicio físico es bueno, pero que el ejercicio espiritual es mucho mas importante. El pecado brota de forma natural; la santidad no. Esta requiere la supervisión constante del Espíritu Santo y la oración continua, el estudio de la palabra de Dios, y la disciplina del creyente como individuo.

Charles Colson, “La Fe: Que creen los cristianos, por que lo creen, y por que es importante”, Editorial Vida (2008), p.196

Cuando mi fe está dormida 
mi corazón se convierte en algo impuro,
en la fuente de todo deseo repugnante,
en la jaula de una lujuria sucia que aletea por escapar,
en un árbol tóxico con un fruto mortal,
en un camino abierto hacia lacras terrenales.
Señor, despierta mi fe
Para que exhiba su poder
Hasta que todo el cielo llene mi alma
Y de mi, toda impureza sea echada.

Arthur Bennett, The Valley of Vision: A Collection of Puritan Prayers & Devotions, p. 289

Yo deseo conquistarme a mi mismo en todos los aspectos,
Para vencer a mi cuerpo con sus pasiones y deseos,
Para mantener mi carne dominada,
Para proteger mi masculinidad de todos los pecados groseros,
Para comprobar el poder refinado de mi mente natural,
Para vivir enteramente para tu gloria,
Para hacerme sordo a la censura y la alabanza inmerecida de los hombres,
No deseo tanto hacer, sino más bien ser,
Mi anhelo es ser como Jesús;
Si tú me enderezas, derecho seré,
Señor, yo te pertenezco a ti,
Hazme digno de ti.

Arthur Bennett, The Valley of Vision: A Collection of Puritan Prayers & Devotions, 223

Mis labios están listos para confesar,
Pero mi corazón es lento para sentir,
Y mis maneras difíciles de corregir.
Te entrego mi alma;
Quebrántala, hiérela, doblégala, moldéala.
Desenmascara en mí la deformidad de mi pecado,
Para que lo pueda odiar, aborrecer y huir de él.

Arthur Bennett, The Valley of Vision: A Collection of Puritan Prayers & Devotions, 127

¡Oh, mí pecado crucificado, pero nunca mortificado por completo!
¡Oh, sus daños en mi larga vida y mi vergüenza de cada día!
¡Oh, esos pecados que moran dentro de mí y que me dominan!
¡Oh, la tormentosa esclavitud de un corazón pecaminoso!
Destruye, oh Dios, el huésped oscuro que mora dentro de mí cuya oculta presencia hace de mi vida un infierno.

Arthur Bennett, The Valley of Vision: A Collection of Puritan Prayers & Devotions, 143

El poder de la oración no fluye de nosotros—no son las palabras especiales que decimos o la manera especial de expresarlas, ni siquiera la frecuencia de ofrecerlas. El poder de la oración no se basa en la dirección hacia la cual nos inclinamos o en cierta postura del cuerpo. El poder de la oración no proviene del uso de artefactos o iconos o velas o prendas. El poder de la oración se basa en Quien escucha y contesta nuestra oración. La oración nos pone en contacto con el Dios Todopoderoso, y debemos esperar poderosos resultados, si Él escoge conceder nuestras peticiones o no, si deniega nuestra solicitud, o nos pide que esperemos en Él. Cualquiera que sea la respuesta a nuestras oraciones, el Dios a quien oramos es la fuente de todo poder, y Él puede respondernos y lo hará, de acuerdo a su voluntad y horario perfecto.

Tomado de www.GotQuestions.org/Espanol

Hace algunas semanas fui atacado por un par de hermanos calvinistas que aseguran que yo he hecho mal en animar a los lectores de este blog a orar por los homosexuales y lesbianas de este mundo, ya que, según ellos, mi oración debe ser solo por los elegidos de Dios y no por todo el mundo.

(Pueden leer mi post y los comentarios de los hermanos aquí.)

En la primera carta de Pablo a Timoteo podemos leer la siguiente exhortación que Pablo le hace a Timoteo respecto a la oración por todos los hombres:

“Exhorto, pues, ante todo que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres; por los reyes y por todos los que están en autoridad, para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al pleno conocimiento de la verdad. Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre, quien se dio a sí mismo en rescate por todos, testimonio dado a su debido tiempo.” (1 Timoteo 2:1-6) LBLA

Sobre el verso 4 en específico, los comentaristas de la Biblia de Estudio ESV (English Standard Version) comentan lo siguiente:

“La oración de evangelización por todas las personas tiene sus raíces en el hecho de que Dios desea que todos los hombres sean salvos. Parece que en esta exhortación Pablo está contrarrestando una tendencia exclusivista de los falsos maestros de minimizar la importancia de la evangelización de los gentiles (junto con su énfasis en la ley judía). Esta declaración figura en forma prominente en los desacuerdos teológicos sobre la extensión de la expiación. No se puede leer como una sugerencia de que todos los seres humanos serán salvos (universalismo), ya que el resto de la carta deja en claro que algunos no serán salvos (4:1, 5:24; 6:10; Mateo 25:30, 41, 46, Apocalipsis 14:9-11). ¿Significa eso que Dios desea algo (que todas las personas se salven) que Él no puede cumplir? Tanto teólogos arminianos y calvinistas responden que Dios "quiere" algo más que la salvación universal. Los arminianos sostienen que el mayor deseo de Dios es preservar la verdadera libertad humana (que es necesario para el verdadero amor) y por lo tanto Él debe permitir que algunos puedan optar por rechazar su oferta de salvación. Los calvinistas sostienen que el mayor deseo de Dios es mostrar la totalidad de su gloria (Romanos 9:22-23), lo que se traduce en la elección por parte de Dios según la libertad de su misericordia y no en la elección humana (Romanos 9:15-18). Sin importar el entendimiento que podamos tener sobre la extensión de la expiación, este pasaje enseña claramente la oferta gratuita y universal del evangelio a cada ser humano; "quiere", muestra que esta oferta es una expresión de buena fe de la buena voluntad de Dios.”

Sobre estos versos, el reconocido teólogo calvinista John MacArthur comenta lo siguiente en su Biblia de Estudio MacArthur:

“Es evidente que la iglesia de Éfeso había dejado de orar por los perdidos, ya que Pablo urgió a Timoteo para que esta práctica volviera a ser una prioridad. Los maestros falsos del judaísmo introdujeron un evangelio pervertido y la enseñanza de que la salvación solo era para judíos y prosélitos del judaísmo entre los gentiles, por esa razón es seguro que restringieron las oraciones evangelizadoras. El exclusivismo religioso que limita la salvación a los miembros privilegiados de cierta elite, hace innecesaria la oración por los perdidos...

El deseo de Pablo era que los cristianos en Éfeso tuvieran compasión por los perdidos, entendieran la profundidad de su dolor y miseria, y acudieran a Dios en comunicación íntima para rogar por su salvación. El decreto de elección de Dios es secreto y los creyentes no pueden saber quién es elegido hasta que responda. El alcance de los esfuerzos evangelizadores de Dios es más amplio que el número de los elegidos (Mt. 22:14; Jn. 17:21, 23).”

Entonces, al saber que el estado de Nueva York, uno de los más importantes de los Estados Unidos, aprobó ayer la ley del matrimonio homosexual, ¿qué debemos los cristianos hacer?

Orar a Dios para que les abra los ojos del entendimiento a todos los homosexuales de este mundo y les muestre que el significado de la vida no se encuentra en perseguir los deseos de nuestro corazón ni los placeres que este mundo ofrece, sino en seguir a Dios y guardar sus mandamientos. Aunque esto signifique morir a nuestros propios deseos y placeres.

Oro en estos momentos no solo por ellos, sino también por nosotros los cristianos, para que Dios nos ayude a amar a los homosexuales más de lo que ellos aman su pecado. Así como Dios nos amó a nosotros, cuando nos encontrábamos sumergidos en nuestros delitos y pecados.

“Por eso Dios los entregó a los malos deseos de sus corazones, que conducen a la impureza sexual, de modo que degradaron sus cuerpos los unos con los otros. Cambiaron la verdad de Dios por la mentira, adorando y sirviendo a los seres creados antes que al Creador, quien es bendito por siempre. Amén.

Por tanto, Dios los entregó a pasiones vergonzosas. En efecto, las mujeres cambiaron las relaciones naturales por las que van contra la naturaleza. Así mismo los hombres dejaron las relaciones naturales con la mujer y se encendieron en pasiones lujuriosas los unos con los otros. Hombres con hombres cometieron actos indecentes, y en sí mismos recibieron el castigo que merecía su perversión.”

Romanos 1:24-27 (Nueva Versión Internacional)

Luego de la noticia hecha pública por el mismo Ricky Martin de que era homosexual y que daba gracias a Dios y la vida por ello, muchos son los que lo han condenado.

Pero te pregunto en esta mañana: ¿Has orado por Ricky Martin hoy?, de hecho, ¿Has orado por todos los homosexuales y lesbianas que existen en nuestro planeta tierra para que Dios les abra los ojos a SU verdad y puedan renunciar por completo al pecado que les ata para vivir entregados a Dios para siempre?

¿Sabías que Dios nos ha dejado en esta tierra para alcanzar a estas personas por medio de la predicación del evangelio de Jesucristo?

¿Sabías que Jesús murió en la cruz no solo por tus pecados y los míos, sino también por los de ellos?

Imagínate por un momento como eras tú antes de venir a los pies de Cristo. Piensa en todas esas cosas pecaminosas que pensabas y hacías antes de que el te rescatara. Ahora pregúntate si tú eras digno de que Dios se acercara a ti y te salvara.

Al recordar que no somos dignos de nuestra salvación, y que somos tan pecadores como Ricky Martin, saquemos un momento en esta mañana para orar por su salvación y la salvación de todos los homosexuales y lesbianas del mundo.

Oración:

Padre, ¿Quién soy yo para que pensaras en mi? sin embargo, miraste mi vida con toda su vileza y aún así decidiste entregar a tu hijo por mí. Padre, mira cuantos homosexuales y lesbianas existen en nuestro planeta. Mira cuantas personas creen que la satisfacción de la vida se encuentra en el placer sexual. Dios, abre sus ojos a tu verdad. Muéstrales que Jesus es Dios encarnado, y que el pagó el precio por la libertad del poder del pecado sobre sus vidas. Muéstrales cuanto les amas.

En el nombre de tu hijo amado,

Amén.

Dios, que el día que yo te sirva, no sea porque una persona vio una necesidad y vio mis talentos y decidió entonces que en esa área yo debía servir.

Dios, que el día que yo te sirva, no sea porque yo vi una necesidad y vi mis talentos y decidí entonces que en esa área yo debía servir.

Dios, que el día que yo te sirva sea porque tú me llamaste y tú me preparaste y tú me equipaste para tú llamado. Y entonces, ahí encontraré que no es una carga, sino un deleite el servirte, porque de ti ha venido la facultad, el querer y el hacer.

“Pablo, apóstol, no por investidura ni mediación humanas, sino por Jesucristo y por Dios Padre, que lo levantó de entre los muerto”

Gálatas 1:1 (Nueva Versión Internacional)

“El mismo Dios que facultó a Pedro como apóstol de los judíos me facultó también a mí como apóstol de los gentiles.”

Gálatas 2:8 (Nueva Versión Internacional)

Señor, ¿Qué sería de mi si tú no me hubieras rescatado?

Señor, ¿qué sería de mi vida si a mí no te hubieras presentado?

Señor, ¿Que sería de mi alma si tu piedad no me hubiera alcanzado y no te hubieras humillado para encontrarme en mi pecado?

Señor ayúdame a encontrar mi mayor satisfacción en ti. Que no importe que el mundo a mi alrededor se esté desmoronando, o que los anhelos de mi alma se vuelvan inalcanzables, o que mi salud este en constante deterioro, o que la muerte y las dificultades estén afectando mi seres más cercanos, o que el mundo entero piense que mi vida se está destruyendo. Que la máxima y única satisfacción de mi vida seas tú; sea conocerte.

Dios ayúdame hoy y cada día de mi vida a mantener mi vista fijamente en ti, aun en medio de tantas distracciones que batallan por encarcelar mi atención y devoción.

Señor, que sería de mí sin ti. Gracias por rescatarme.

Si soy lo bastante sincero conmigo mismo tengo que admitir que en ocasiones he cometido el error de compararme con otras personas, y al hacerlo, siempre acabo pecando.

El pecado se debe a que al compararme con los demás siempre término en una de las siguientes dos posiciones:

1. Sintiéndome superior a otros, debido a algún talento, efecto material, o cualidad física, que Dios me haya dado y que mi hermano no tiene.

2. Sintiéndome inferior a otros, debido a algún talento, efecto material, o cualidad física, que Dios le haya dado a otros y que yo no tengo.

Ambos sentires son pecaminosos debido a que no existe un ser humano en toda la tierra que sea superior o inferior a otro. Todos somos pecadores necesitados de Dios, y todo lo que tenemos y somos se lo debemos únicamente y exclusivamente a EL.

Una parábola en la que he estado meditando en las últimas semanas y que me ha confrontado mucho es la Parábola de los Talentos presentada en Mateo 25:14-30.

En la misma vemos la historia de 3 siervos a los que su Señor les responsabilizó sus bienes antes de salir a realizar un viaje lejano.

A uno de sus siervos le entregó 5 talentos, a otro 3 y al último 1, sin embargo, cuando el Señor regresó de su viaje y vino a arreglar cuentas con cada uno de sus siervos, solo 2 de los tres habían multiplicado los talentos entregados, mientras que el tercero no hizo nada con él, más que enterrarlo en la tierra hasta que viniera su Señor.

Hay varios puntos que me tocan al considerar esta parábola y los cuales quisiera resaltar:

1. El señor le entregó a cada uno de sus siervos la cantidad de talentos conforme a la capacidad de cada uno de ellos (Mt. 25:15). Es decir, que no fue melaganiariamente ni al azar, sino que el Señor, conocimiento las fortalezas y debilidades de cada uno de sus siervos, les entrego la cantidad de talentos que solo ellos podían manejar.

Esto muestra que si Dios en su soberana voluntad ha deseado darnos 1 solo talento, EL sabe que esto es lo mejor para nuestras vidas, porque es lo que nuestra capacidad puede manejar. Yo no debo quejarme ni envidiar los talentos que Dios les ha dado a otros, sino que por el contrario debo ser agradecido a Dios que no me permite tener una responsabilidad mayor de la que puedo manejar.

2. Al regresar el amo, y arreglar cuentas con sus siervos, el no le pidió cuentas a los mismos por el uso de los talentos de los demás, sino por aquellos que les fueron entregados específicamente a cada uno de ellos.

Es decir, que cuando el Señor regrese a arreglar cuentas conmigo, el no me pedirá cuentas por los talentos que tenía mi pastor, o aquel hermano que cantaba tan bello, o aquel predicador que predicaba esos sermones tan poderosos, sino que me pedirá cuentas por ese o esos talentos que EL me ha confiado a mí. Aquel llamado por el que EL me pedirá cuentas en aquel día, y por el cual yo estoy responsabilizado a serle fiel.

3. Al final, los dos siervos que multiplicaron los talentos entregados recibieron exactamente la misma recompensa ("Entra en el gozo de tu Señor"), sin importar la cantidad de talentos que habían producido, mostrándose de esta manera que lo que el Señor premió no fue el resultado obtenido por estos siervos, sino la fidelidad mostrada por cada uno de ellos a la responsabilidad asignada (Mt. 25.23.).

Al mirar mi corazón y ser sincero conmigo mismo me doy cuenta que la razón por la que le pido a Dios tener más talentos, no es porque deseo darle más gloria a EL, sino porque tristemente quiero darme más gloria a mí, y de esta manera recibir los aplausos y reconocimientos que los demás están recibiendo.

Oración:

“Señor ayúdanos en esta lucha constante en contra del orgullo, la vanidad y la envidia, estos pecados que aún están presentes en nuestra naturaleza caída, pero que con el poder de tu Espíritu Santo estamos llamados a someterlos a ti.

Mira que somos débiles y necesitados de ti. Pon en nosotros, por tu beneplácito, un corazón sencillo y enfocado en ti, que hasta el último día de nuestra existencia, y aún en nuestra vida eterna junto a ti, este voluntaria y gustosamente sometido a ti, para que al final todos los que nos vean puedan darte gloria a ti.”

Taken from Between Two Worlds:

Almighty God, our Father:

Everything we see, and everything we can’t see, exists because of you alone.

It all comes from you, it all belongs to you, it all exists for your glory.

History is your story.

The Scripture tells us, "Hear, O Israel, the LORD is our God, the LORD is one." And you are the compassionate and merciful one. And you are loving to everyone you have made.

Now today we rejoice not only in America’s peaceful transfer of power for the 44th time, we celebrate a hinge point of history with the inauguration of our first African American president of the United States.

We are so grateful to live in this land, a land of unequaled possibility, where a son of an African immigrant can rise to the highest level of our leadership. And we know today that Dr. King and a great cloud of witnesses are shouting in heaven.

Give to our new president, Barack Obama,

the wisdom to lead us with humility,

the courage to lead us with integrity,

the compassion to lead us with generosity.

Bless and protect him, his family, Vice President Biden, the Cabinet, and every one of our freely elected leaders.

Help us, O God, to remember that we are Americans--united not by race or religion or blood, but to our commitment to freedom and justice for all.

When we focus on ourselves, when we fight each other, when we forget you--forgive us.

When we presume that our greatness and our prosperity is ours alone--forgive us.

When we fail to treat our fellow human beings and all the earth with the respect that they deserve--forgive us.

And as we face these difficult days ahead, may we have a new birth of clarity in our aims, responsibility in our actions, humility in our approaches, and civility in our attitudes—even when we differ.

Help us to share, to serve, and to seek the common good of all.

May all people of good will today join together to work for a more just, a more healthy, and a more prosperous nation and a peaceful planet.

And may we never forget that one day, all nations--and all people--will stand accountable before you.

We now commit our new president and his wife, Michelle, and his daughters, Malia and Sasha, into your loving care.

I humbly ask this in the name of the one who changed my life—Yeshua, Esa, Jesus, Jesus—who taught us to pray:

Our Father, who art in heaven, hallowed be Thy name.

Thy kingdom come, thy will be done, on earth as it is in heaven.

Give us this day our daily bread.

And forgive us our trespasses, as we forgive those who trespass against us.

And lead us not into temptation, but deliver us from evil,

for Thine is the kingdom and the power and the glory forever.

Amen.