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En mi visita a la cárcel del pasado sábado 7 de Marzo, las palabras de uno de los reclusos quedaron grabadas en mi mente.

Sus palabras fueron las siguientes:

- “Si le hubiera hecho caso a mi madre…”.

El recluso me decía de cómo su madre lo invitaba constantemente a visitar con ella una iglesia cristiana, mientras que el siempre rechazaba su invitación.

No obstante, un día apareció un amigo que le pregunto si quería ganarse RD$5,000.00 (US$139.00) de una manera rápida, a lo que el accedió, conllevándolo a quedar preso ese mismo día por el acto ambos trataron de realizar.

Aproveché entonces el momento para mostrarle que tan grande era la misericordia de Dios para con el, que aún habiendo el ignorado tantas veces su llamar, Dios, no obstante, hoy en día, aún continuaba tocando a la puerta de su corazón dentro de la misma cárcel.

Wow!, que misericordioso estaba siendo nuestro Dios para con el!

Ahora te pregunto a ti, mi apreciado amigo que lees estas palabras.

¿Has respondido ya al llamado del Señor? ¿O estas esperando encontrarte en una de esas situaciones en las que Dios sabe ponernos, para entonces entregar tu vida a EL?

Ojalá que un día no te encuentres en la misma situación que mi amigo preso, diciendo:

“Si le hubiera hecho caso a mi madre…”

Este sábado pasado, no tenía muchos ánimos para visitar la cárcel. Aunque tenemos la costumbre de ir todos los sábados a la cárcel de La Victoria para compartir la Palabra de Dios con un grupo de hermanos presos allí, ese día no me sentía tan animado.

De hecho, comencé a buscar varias excusas para no ir.

Me dolía un poco la garganta (lo cual era verdad), tenía un poco de nauseas (lo cual era verdad), y me quiso entrar una ataque de pánico debido a que no me sentía bien (lo cual también era verdad).

Entonces mi esposa me confrontó y me dijo:

- Tu lo que tienes es que estás desanimado y no quieres ir. Báñate, cámbiate y vete a la cárcel.

Y luego de esa confrontación, y de saber dentro de mí que era verdad lo que ella me decía, eso hice.

Y algo interesante pasó ese día en la cárcel.

Luego de que terminamos de compartir la Palabra de Dios con los reclusos, un preso, el cual no asiste a las reuniones, y a quien veo prácticamente todos los sábados cuando llegamos a la cárcel, y quien siempre se me acerca a pedirme dinero, se me acercó al final de la actividad.

Me dijo que le diera algo de dinero, y como es costumbre nuestra, le dije que él tenía que hablar con el líder del grupo.

Luego me dijo las siguientes palabras:

- Yo salgo en dos años de aquí, y yo lo que le pido a Dios es que cuando yo salga, EL me cambie.

A lo cual yo le respondí:

- Cuando salgas de aquí, te vas a encontrar con las mismas tentaciones que cuando entraste. Dios te puede cambiar hoy, no tienes que esperar salir.

Y ahí mismo, ese hombre entregó su vida al señorío de Jesucristo.

Me pregunto, ¿qué hubiera sucedido si yo no hubiera ido a la cárcel ese sábado?

Ciertamente creo en la soberanía de Dios, y creo que Dios hubiera buscado otra forma para salvar a este hombre. Pero, ¿qué bendición me hubiera perdido al no haber podido yo ser parte en esto?, ¿qué reprimenda recibiría del Señor el día del juicio, cuando le vaya a dar cuenta de los talentos que puso en mis manos, y de lo egoísta que fui por dejarme llevar de mis emociones antes de querer servirle a EL?.

Gracias a Dios que en su misericordia me permitió ir a la cárcel y servirle de esta manera.

Gracias a Dios por su misericordia y amor por ese preso llamado Henry que entregó su vida al Señor ese día.

Si estás leyendo este blog, ¿me acompañarías ahora mismo a realizar una oración por la vida de Henry, de que su conversión haya sido genuina, y de que Dios complete la obra que inicio en su vida?

En el pasado mes de Octubre me uní al equipo de mi iglesia que semanalmente visita las cárceles para predicar la Palabra de Dios.

En los próximos días estaré escribiendo algunas impresiones que voy teniendo sobre estas visitas.

A continuación mi primera impresión:

Las personas de nuestra sociedad consideran que en las cárceles, o recintos penitenciarios, están y deberían estar las personas corruptas, como son los asesinos, violadores, pervertidos, ladrones, mentirosos, adulteros, entre otros.

De acuerdo a ellos, estas personas merecen estar allí. Apartados de la sociedad.

¿Haz pensado alguna vez, que de acuerdo a la ley de Cristo, tanto tú como yo, también deberíamos estar allí?

Habéis oído que se dijo: "NO COMETERAS ADULTERIO." Pero yo os digo que todo el que mire a una mujer para codiciarla ya cometió adulterio con ella en su corazón.

Mateo 5:27-28

Habéis oído que se dijo a los antepasados: "NO MATARAS" y: "Cualquiera que cometa homicidio será culpable ante la corte." Pero yo os digo que todo aquel que esté enojado con su hermano será culpable ante la corte; y cualquiera que diga: "Raca" a su hermano, será culpable delante de la corte suprema; y cualquiera que diga: "Idiota", será reo del infierno de fuego.

Mateo 5:21-22

También se dijo: "CUALQUIERA QUE REPUDIE A SU MUJER, QUE LE DE CARTA DE DIVORCIO." Pero yo os digo que todo el que repudia a su mujer, a no ser por causa de infidelidad, la hace cometer adulterio; y cualquiera que se casa con una mujer repudiada, comete adulterio.

Mateo 5:31-32

Gracias a Dios por su misericordia, porque EL no nos ha pagado como merecemos.