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Yo no sé si tiene que ver con que mi papá tenía la costumbre de premiarnos cuando sacábamos buenas notas en la escuela, o si es que he traído el bagaje heredado de la tradición católica romana a mi relación con Cristo, pero de seguro que me ha tomado tiempo entender, que la razón por la que Dios escucha mis oraciones, y por la que decide acercarse a mí, no tiene nada que ver con algún mérito mío, mi justicia o mi santidad, porque ni soy justo ni soy santo (por lo menos por mi cuenta). Sino sola y exclusivamente por los méritos obtenidos por Jesucristo en su vida perfecta aquí en la tierra, y porqué Él pagó el precio que me correspondía a mí pagar por mis pecados, al morir en mi lugar en la cruz.

Por mucho tiempo pensé que yo era justo. De hecho, desde que me convertí al cristianismo pensé que mis obras justificarían la bendición y bondad de Dios sobre mi vida, ¡pero que tonto he sido! ¡Nunca ha sido por mí! ¡Ha sido solo por Jesucristo, su vida, muerte y resurrección!

En el día de ayer escribí una canción donde le expreso a Dios mi reconocimiento de la mugre de pecaminosidad que mora en mi vida, y de cómo sé que solo por los méritos de Jesús, soy recibido en su regazo, para ser sanado por EL, a pesar de mí.

Y entonces poder decir, al igual que Martín Lutero, que soy “Simul Justus Et Peccator”

La comparto con ustedes.

Si no pueden ver el link para escucharla aquí, pueden oírla aquí.

En los últimos años he estado asistiendo a un instituto bíblico, he asistido regularmente a mi iglesia y he leído habitualmente mi biblia y otros libros espirituales, mas sin embargo, cuando analizo mi vida y observo mi forma de actuar frente a las distintas circunstancias que se me presentan, noto que mis actuaciones no corresponden con alguien que tiene su mirada puesta en el reino de Dios, sino en lo terrenal. Eso ha conllevado a que en la últimas semanas mi clamor a Dios sea por un cambio de visión en mi vida, de manera tal que mi vista y mente estén constantemente enfocadas en su reino y no en las cosas de este mundo (Mt. 6:25-35, Col. 3:1-8).

Les comparto una canción que he escrito a Dios sobre este tema.

http://soundcloud.com/amoaines/cambia-mi-vision

Cambia mi Visión

Señor hoy te confieso

Que mi mente ha estado aquí

Que las cosas de este mundo

Sus afanes

Han guiado mi vivir

 

Señor hoy te confieso

Que mi vista ha estado aquí

Que las ofertas de este mundo

Y sus deleites

Han cautivado mi sentir

 

Coro:

Cambia mi visión

Que no esté en lo terrenal

Que mi mente esté arriba

Donde está Cristo sentado

En tu reino celestial

 

Cambia mi visión

Que no busque nada más

Que no sea estar contigo

Habitar en tu presencia

Hasta la eternidad

 

Señor a ti me rindo

Eres tú mi proveedor

Mi presente y mi futuro

Están seguros

En tus manos oh Señor

 

Señor a ti me rindo

En completa devoción

Recordando que estoy muerto

A este mundo

Pero vivo en ti Señor

  

Bridge:

Mi alma hoy te clama

Quiero conocerte

Que las cosas de este mundo

No esclavicen mi mente

Y que no busque más nada

Que no sea tenerte

Por siempre

 

Desde mi conversión a Jesucristo, una de las cosas que más me gusta hacer, es escribir canciones dedicadas a EL. Pero lamentablemente, las ocupaciones no me permiten escribir tan a menudo como quisiera.

Desde hace un buen tiempo he querido compartir las canciones que voy escribiendo con ustedes, por lo que hoy les comparto una canción que recientemente escribí titulada “No hay otro Dios”, influenciada por las clases de Teología Sistemática que estoy tomando con el pastor Miguel Núñez en el Instituto Integridad & Sabiduría.

Si la quieren escuchar, la pueden descargar aquí.

Dios les bendiga!

Pedro Jiménez