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¡Con qué facilidad nos impresionamos con nosotros mismos y nuestra propia y exagerada importancia, mientras buscamos tontamente nuestra identidad en nuestra oficina o en nuestra posición en la iglesia! ¿Dónde estábamos nosotros cuando Dios creó a Su iglesia? ¿Si vivimos, respiramos y servimos, no es porque le place Él?

Qué absurdo es pensar en nosotros como instrumentos de Dios para hacer a los hombres y mujeres santos... y pensar en que la redención del género humano ha sido puesta en manos humanas.

Jesús dijo: "Yo edificaré mi iglesia". Esas inequívocas palabras deberían colocarse en la entrada de cada iglesia en todo el planeta.

Charles Colson, Being the Body, Thomas Nelson (2004), p.43

La iglesia no es un centro cívico, un club social, o un lugar donde se realizan los cultos dominicales. La iglesia es una nueva sociedad creada para la salvación de un mundo perdido señalando el reino por venir.

Y si entendemos apropiadamente el intercambio sucedido entre Pedro y Jesús (Mateo 16: 13-19) y el resto de las Escrituras, nos encontraremos cara a cara con una asombrosa realidad acerca de la naturaleza de esta nueva sociedad: Es tan preciada por nuestro Señor que la compró con su propia sangre.

Si realmente comprendemos este asombroso y a la vez aterrador hecho, todas nuestras divisiones causadas por nimiedades y todos nuestros enfoques centrados en nosotros mismos, habrán de desaparecer, mientras caemos de rodillas en gratitud. ¡Porque nosotros somos parte del Cuerpo por el cual Cristo murió!.

Charles Colson, Being the Body, Thomas Nelson (2004), p.42

Humildad: La iglesia en el mundo de hoy no puede ser triunfadora y arrogante. Tenemos que ser servidores de los incrédulos que se encuentran a nuestro alrededor.

Coraje: Se necesita coraje para hacer lo que nos toca a los cristianos hacer en muchos momentos, pero muchos de nosotros tenemos miedo de tomar riesgos y de ser colocados en situaciones inconvenientes o incómodas para nosotros. Somos tímidos en vez de aventurarnos valientemente a dondequiera que Dios nos llame en su nombre.

Unidad: Muy a menudo los cristianos nos pasamos todo el tiempo contendiendo con otros cristianos, lo cual es una señal de nuestra complacencia. Pero cuando estamos rodeados por todos lados de una cultura que ridiculiza y persigue a los cristianos, tenemos que mantenernos unidos como un solo cuerpo.

Dispuestos a Evangelizar: No dispuestos a hacer “evangelismo” como una pequeña parte de un programa de nuestras vidas cristianas, sino, siendo evangelistas en nuestro diario vivir, demostrando la realidad del poder de Jesucristo en nuestras propias vidas por medio del fruto de nuestro diario vivir en Dios.

Charles Colson, Being the Body, Thomas Nelson (2004), p.37-38

“Cuando Dios quiso vencer al pecado, su arma principal fue el sacrificio de su propio Hijo. En el día de Navidad, hace dos mil años, el nacimiento de un diminuto bebé en una oscura aldea en el Medio Oriente, fue el triunfo supremo de Dios. El triunfo del bien sobre el mal.”

Chuck Colson

Charles ColsonTenemos que desprendernos de esa cómoda idea de que el cristianismo es meramente una experiencia personal que solo se aplica a la vida privada de uno. Cuando somos redimidos, no sólo somos liberados de las motivaciones pecaminosas en nosotros sino que también somos restaurados para que cumplamos nuestro propósito original: construir sociedades y crear culturas –y al hacerlo, restaurar el orden de la creación.

La comisión cultural del Señor es inseparable de la gran comisión. Esta declaración puede resultar desagradable para muchos cristianos conservadores que, a través de gran parte del siglo XX, han rehuido a la idea de reformar la cultura, pues asocian ese concepto al evangelio social liberal. Muchos fundamentalistas y evangélicos creen que la única tarea de la iglesia es salvar a tantas almas como sea posibles de un mundo que literalmente va al infierno. Pero esta negación implícita de una visión cristiana del mundo no es bíblica, y es la razón por la que hemos perdido mucha influencia en el mundo. La salvación no consiste simplemente en libertad del pecado; la salvación también significa ser restaurado para realizar la tarea que se nos encomendó en el principio –la tarea de crear una cultura.

La vida cristiana comienza con una restauración espiritual, que Dios efectúa a través de la predicación de su Palabra, la oración, los sacramentos, la adoración y el ejercicio de los dones espirituales dentro de una iglesia local. Este es el principio indispensable, pues solo la persona redimida es llena con el Espíritu Santo de Dios y puede conocer el plan de Dios de manera genuina y llevarlo acabo.

Pero debemos proseguir a la restauración de toda la creación de Dios, que incluye la moralidad privada y la pública; la vida individual y la vida familiar; la educación y la comunidad; el trabajo, la política y las leyes; la ciencia y la medicina; la literatura, el arte y la música. Este objetivo redentor impregna todo lo que hacemos, ya que no hay una línea divisora invisible entre lo sagrado y lo secular. Debemos hacer que “todas las cosas” estén bajo el señorío de Cristo, en el hogar y en la escuela, en el taller y en el salón donde se reúne el directorio de la empresa, en la pantalla de cine y en el escenario de conciertos, en el consejo municipal y en la cámara legislativa.

La lección es clara: Los cristianos no son solo salvos de algo (el pecado) sino también para algo (el señorío de Cristo sobre toda la vida).

Charles W. Colson, Y Ahora… ¿Como Viviremos?, Editorial Unilit (1999), p. 267-269

Consume hasta morirLa sirena que llama a muchos hoy es la creencia de que el objetivo de la vida se encuentra en las ganancias materiales. Que los logros, el progreso y el placer sensual son “lo único que existe”.

Cada vez que prendemos el televisor o abrimos una revista o un diario, somos bombardeados con el evangelio del comercialismo: que para cada necesidad, cada inseguridad y cada preocupación, hay un producto a la venta que puede satisfacer nuestra necesidad, mejorar la opinión que tenemos de nosotros mismos y suavizar nuestra preocupación.

Los anunciantes dedican abultados presupuestos para contratar psicólogos que sondeen la psique humana y señalen nuestras profundas necesidades y anhelos. Luego entonces idean imágenes seductoras y frases pensadas para atraparnos, para inducirnos a creer que comprar ese producto habrá de satisfacer esas necesidades tan fundamentales.

Por medio de la publicidad, la “religión” de la gratificación de los apetitos y del ego se nos ofrece como una solución al dilema humano, un alivio en nuestras inseguridades, un camino de salvación. Las herramientas más avanzadas de comunicación y persuasión se utilizan para urgirnos al servicio de la deidad occidental más popular, el ídolo del consumismo.

Pero los bienes materiales y los productos del consumismo no ofrecen ningún alivio cuando uno entra en la oscura noche del alma. Como dicen algunos, los pobres están mejor que los ricos porque los pobres todavía creen que el dinero compra la felicidad; pero los ricos saben que no.

Practicar la religión del consumismo es como beber agua salada: cuanto más bebemos, más sed tenemos. Nunca hay riquezas y poder suficientes para satisfacernos, nunca las suficientes posiciones materiales hará que la culpa desaparezca. Y no importa cuan agradable o atractiva pueda ser nuestra breve existencia aquí en la tierra por medio de esas cosas, estas no nos pueden llevar mas allá de la tierra. Y no las podemos llevar con nosotros.

Charles W. Colson, Y Ahora… ¿Como Viviremos?, Editorial Unilit (1999), p. 211,213

Todas las disciplinas tradicionales –como separar un tiempo para la oración y el ayuno, observar periodos de silencio, o negarnos ciertas comodidades legítimas de las criaturas– tienen el mismo carácter: no son un fin en si mismas; sino medios de reemplazar deseos defectuosos por el deseo de Dios.

Entrenarnos de nuevo a nosotros mismos para hacer lo debido es como el ejercicio físico, y tenemos que esforzarnos. Pablo nos dice que el ejercicio físico es bueno, pero que el ejercicio espiritual es mucho mas importante. El pecado brota de forma natural; la santidad no. Esta requiere la supervisión constante del Espíritu Santo y la oración continua, el estudio de la palabra de Dios, y la disciplina del creyente como individuo.

Charles Colson, “La Fe: Que creen los cristianos, por que lo creen, y por que es importante”, Editorial Vida (2008), p.196

Una vez, como lo que tal vez sea una leyenda dice, San Francisco estaba desyerbando su jardín cuando un visitante le pregunto:

- ¿Qué harías si supieras que el mundo se acabaría mañana?

San Francisco respondió:

- Terminaría de desyerbar este jardín.

Este santo sabia que estaba en su puesto, haciendo lo que Dios le había llamado a hacer en ese momento. Nosotros también debemos vivir nuestras vidas con la misma expectación humilde. Todo lo que hacemos debemos hacerlo para la gloria de Dios, de modo que estemos preparados en cualquier momento para el retorno de Cristo, el cual según él nos dice sucederá de manera inesperada, como un ladrón en la noche.

Charles Colson, “La Fe: Que creen los cristianos, por que lo creen, y por que es importante”, Editorial Vida (2008), p.240

El cristianismo no trata de imponer; el mismo propone. El evangelio es la gran propuesta: Vengan al banquete de bodas, uno y todos –blancos, negros, ricos, pobres, orientales, occidentales, musulmanes, judíos, cristianos– todos son bienvenidos, y nunca es demasiado tarde. Dios nunca deja fuera a ningún hombre o mujer, a ninguno. Por medio de su hijo, Jesucristo, el Padre nos lleva a su reino. Esta es la promesa que extiende a individuos y naciones por igual, un reino no para comer y beber, ni en el que hay ejércitos que marchan y espadas que chocan, sino un reino en el que disfrutaremos de justica, paz y alegría por siempre en el Espíritu Santo.

Charles Colson, “La Fe: Que creen los cristianos, por que lo creen, y por que es importante”, Editorial Vida (2008), p.273

Hay personas optimistas y pesimistas en el mundo. Los optimistas siempre están tratando de hacer cosas buenas, y los pesimistas siempre están retorciéndose las manos con desesperanza. No obstante, el cristiano es el único con un punto de vista equilibrado… es pesimista debido a que sabe que este es un mundo caído y hay cosas que necesitan arreglo, pero también es optimista porque sabe que Dios es todopoderoso y esta a cargo, y por consiguiente todas las cosas pueden ser arregladas.

G. K. Chesterton

Charles Colson, “La Fe: Que creen los cristianos, por que lo creen, y por que es importante”, Editorial Vida (2008), p.272-273

Cuando rechazan al Dios de la Biblia, las personas escogen a un nuevo dios. La era posmoderna ha ungido a la tolerancia secular como su diosa. Ser tolerante en un tiempo quería decir escuchar con respeto todos los puntos de vistas y debatirlos con libertad en nuestra búsqueda común de la verdad. Pero el credo para la nueva diosa tolerancia es que conocer la verdad es imposible. Así que toda persona es libre para pensar y actuar como se le antoje, con una excepción: a los que tienen la audacia de creer que conocen la verdad en particular si piensan que Dios se les ha revelado, no se les tolera. El resultado es que los que coronaron a la nueva diosa de la tolerancia han llegado a ser los árbitros absolutos de la cultura. La nueva diosa tolerancia se vuelve, bajo la apariencia del liberalismo, en la tirana absoluta.

Charles Colson, “La Fe: Que creen los cristianos, por que lo creen, y por que es importante”, Editorial Vida (2008), p.85,86

La iglesia cristiana, recuerde, es “columna y fundamento de la verdad” (1 Timoteo 3:15). Pero si nosotros, incluso en las llamadas iglesias de teología conservadora, nos dejamos intimidar por la corrección política y nos hemos tragado el mito de que todas las religiones son iguales, ¿Quién va a defender la verdad? Esta falta de valentía significa el fin de una fe vital dondequiera que aparezca. Si no tomamos la verdad en serio, tampoco tomaremos en serio a Dios.

Charles Colson, “La Fe: Que creen los cristianos, por que lo creen, y por que es importante”, Editorial Vida (2008), p.76

La Biblia es la roca sobre la cual la iglesia Cristiana se yergue o cae. Es la autoridad suprema para todos los cristianos: protestantes, católicos y ortodoxos por igual. Es la verdad proposicional revelada. Los textos fueron escritos por hombres bajo la inspiración del Espíritu Santo, y por consiguiente son revelados para nosotros. Es proposicional porque hace una serie de afirmaciones. Es verdad porque viene de Dios, y por ende con certeza debe ser auténtica; Dios no podría haber hablado algo que no es cierto, pues eso sería contrario a su naturaleza. Por tal motivo, todos los verdaderos cristianos consideran a la Biblia como su autoridad suprema… y por lo tanto ningún creyente debe jamás sentirse intimado para defenderla.

Charles Colson, “La Fe: Que creen los cristianos, por que lo creen, y por que es importante”, Editorial Vida (2008), p.69

Blas Pascal, uno de los grandes filósofos de la historia humana, arguye que si no hay Dios y uno apuesta la vida a que lo hay, no ha perdido nada. Pero si hay un Dios, y uno apuesta la vida a que no lo hay, ha cometido el error más grande imaginable.

Si vivimos en un mundo exclusivamente material, la vida humana –incluyendo la mía y la suya– no tienen sentido en lo absoluto. No importa lo intensas que sean nuestras pasiones, cuan grandes nuestros logros, o que lado de la historia escojamos, todo esto se convertirá en polvo en un universo sentenciado a la extinción. Nada aparte de Dios cuenta, como Salomón escribió de modo tan elocuente hace cuatro mil años en Eclesiastés… palabras que hoy siguen siendo verdad.

No obstante, si hay un Creador personal, si Dios es, su creación puede reflejar su carácter; puede revelar los propósitos de Dios para nosotros. Nuestras vidas al instante adquieren significado. El mundo se vuelve un medio de conocer a Dios tanto como nuestro lugar de morada. Podemos en verdad ser las personas razonadoras, imaginativas y creativas que creemos ser.

Charles Colson, “La Fe: Que creen los cristianos, por que lo creen, y por que es importante”, Editorial Vida (2008), p.48-49

Una de las mayores virtudes de la fe cristiana es que afirma la vida y edifica la cultura. Ninguna otra cosmovisión o religión protege la santidad de la vida y la dignidad humana como el cristianismo; ninguna otra cosmovisión jamás a producido una cultura tan humana y progresiva como el cristianismo. Nuestra fe y nuestra experiencia nos enseñan que el poder que creó al universo puede proveer las respuestas a los dilemas de hoy.

Charles Colson, “La Fe: Que creen los cristianos, por que lo creen, y por que es importante”, Editorial Vida (2008), p33

Hemos llegado a una era posmoderna que rechaza la idea de la verdad misma. Si no hay tal cosa como la verdad, las afirmaciones del cristianismo son inherentemente ofensivas e incluso prejuiciadas contra otros. La tolerancia, definida de modo falso como poner todas las proposiciones en pie de igualdad –a diferencia de darle a las ideas igual audiencia– ha remplazado a la verdad.

Millones muestran su adhesión a la doctrina de que todas las creencias son iguales por causa de mejorar su posición social en nuestra cultura libre de valores, que no ofende a nadie. No obstante, sucumbir a esta indiferencia no es aceptar una noción tolerante o liberal del cristianismo; es abrazar otra religión, una creencia en algún valor supremo –tal vez la tolerancia– pero no en el Dios que es y que ha hablado.

Charles Colson, “La Fe: Que creen los cristianos, por que lo creen, y por que es importante”, Editorial Vida (2008), p31

“One of the most wonderful things about being a Christian is that I don’t ever get up in the morning and wonder if what I do matters. I live every day to the fullest because I can live it through Christ and I know no matter what I do today, I’m going to do something to advance the Kingdom of God.”

— Charles Colson

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Nosotros los cristianos no podemos, ni queremos, imponer nada a nadie. Lo que nosotros queremos, dicho en las maravillosas palabras de Richard Neuhaus, es hacer una propuesta. Estamos proponiendo una mejor manera de vivir. ¡Ven a la fiesta! ¡Ven y únete a nosotros!

Y por lo tanto, lo que nosotros tenemos que hacer antes que cualquier otra cosa, es preguntarnos: “¿Cómo puedo mostrarle a mis amigos, vecinos y socios, que realmente existe una mejor y más excelente manera de vivir?"

Mucho de eso será determinado por la manera en que usted y yo nos comportemos en esta vida, porque los cristianos siempre necesitamos ganarnos el derecho a ser oídos. Nosotros no tenemos ninguna base para acércanos a las personas y decirles: "¡Esta es la manera de como debes vivir!". Sino, que tenemos que acércanos a ellos y decirles, como le diría un mendigo a otro en búsqueda de comida: "Déjame mostrarte".

Si mantenemos esa clase de humildad, tendremos una gran propuesta que ganará cualquier debate.

Mi sueño más grande en la vida es el de ir y argumentar que la visión cristiana del mundo es la única cosmovisión verdadera; un caso que creo poder demostrar frente a cualquier tribunal objetivo, si es que usted pueda encontrar alguno hoy en día. Sólo existe una visión del mundo que sea racional y que tenga sentido, y ese es el punto de vista bíblico. Todas las demás visiones del mundo son falsas, y puedo demostrarlo.

Una vez que usted puede hacer esto con amor, entonces comenzaremos a darle giro a esta cultura.

Charles Colson, The Clash of Worldviews, 2006

La promiscuidad sexual (o como otros le llaman: "libertad sexual") es pecado… Dios diseñó el sexo, pero sólo para ser disfrutado dentro de la seguridad y la santidad del matrimonio.

Digo esto no sólo porque la Biblia lo dice, sino porque también las evidencias lo demuestran. De acuerdo al nuevo libro escrito por los doctores Joe McIlhaney y Freda Bush, junto a Stan Guthrie, y titulado “Girls Uncovered: New Research on What America’s Sexual Culture Does to Young Women” (Chicas al Descubierto: Nuevas investigaciones sobre el impacto que tiene la cultura sexual Americana sobre las mujeres jóvenes), se estima que solo en el año 2010 se produjeron 19 millones de casos de infecciones de transmisión sexual en los Estados Unidos. Piense en ello. Casi la mitad de estos casos se produjeron en jóvenes de quince a veinticuatro años de edad, a pesar de que ellas sólo representan alrededor del 25 por ciento de las jóvenes sexualmente activas (población promiscua).

Estas infecciones incluyen el VPH, la clamidia, la gonorrea, el herpes genital, el VIH / SIDA, la sífilis, y 18 tipos más infecciones de transmisión sexual. Muchas de ellas pueden producir intensos dolores físicos, cicatrización y el riesgo de infectar a otros, así como el cáncer o la esterilidad.

Ahora gente, si esto no es pecado, entonces, ¿qué es?

Chuck Colson, Sin Taxes vs. Sin Subsidies: Redefining Bad Behavior.

Para el secularista, la muerte es como pasar de un acantilado a un abismo negro compuesto de nada. Para el musulmán, la muerte es enfrentarse a un terrible juicio. Y para muchas religiones orientales, la perspectiva es igualmente sombría: después de la muerte, la ley del karma decreta que la gente debe pagar la pena por lo que han hecho en esta vida, siendo reencarnados de acuerdo a sus acciones pasadas. Pero para el cristiano, seguro de su eternidad con el Señor, "el morir es ganancia" (Filipenses 1:21).

Charles W. Colson, How Now Shall We Live?, Tyndale House Publishers (1999), p 136